Luis de la Fuente ya dibuja el Mundial en silencio. Mientras el foco mediático sigue pendiente de las grandes ligas y los últimos títulos europeos, la selección española empezó a construir su torneo más importante de los últimos años con una decisión clave: la entrega de la prelista de 55 futbolistas a la Fifa. Una lista que, aunque todavía no definitiva, marca ya las verdaderas opciones de cada jugador para estar en la gran cita mundialista.
Tal y como lo explica el diario Marca, esta vez la Fifa ha impuesto una condición determinante: solo podrán entrar en la convocatoria final de 26 nombres aquellos futbolistas incluidos ahora en esta primera selección ampliada. Es decir, quien quedó fuera de los 55 prácticamente ya se despidió del Mundial incluso antes de empezar el verano. Y dentro de esa batalla aparecen varias irrupciones que reflejan perfectamente la idea que Luis de la Fuente tiene en la cabeza.
La gran sensación es Alberto Moleiro. El canario recoge el premio a una temporada extraordinaria en el Villarreal y se cuela por primera vez en el radar real de la absoluta. Su fútbol eléctrico, desequilibrante y creativo encaja perfectamente en una selección que busca talento capaz de romper partidos cerrados. Hasta hace pocos meses parecía lejos de esta carrera y hoy aparece como una de las sorpresas más potentes de la prelista.
Junto a él también emergen nombres como Sergio Gómez o Víctor Gómez, perfiles menos mediáticos pero muy valorados por el cuerpo técnico por su versatilidad táctica y capacidad física. Luis de la Fuente sigue construyendo una selección donde la polivalencia pesa muchísimo. El Mundial moderno exige futbolistas capaces de adaptarse a distintos contextos competitivos y esa idea atraviesa prácticamente toda la prelista española.
España protege a sus estrellas tocadas
Pero más allá de las novedades, la gran preocupación de la Federación sigue siendo el estado físico de varias piezas fundamentales. Nico Williams, Mikel Merino y especialmente Lamine Yamal aparecen entre algodones a pocas semanas del torneo. La situación del futbolista del Barcelona genera especial inquietud porque existe la sensación de que podría perderse incluso el debut mundialista.
Aun así, nadie contempla un Mundial sin Lamine. A sus 18 años ya es mucho más que una promesa: es una de las grandes referencias ofensivas de España. Su capacidad para desequilibrar partidos grandes le convierte en un fijo absoluto dentro del proyecto de De la Fuente incluso llegando condicionado físicamente. Algo parecido ocurre con Nico Williams, cuyo impacto vertical resulta imprescindible para entender el modelo ofensivo de La Roja.
La columna vertebral del equipo, de hecho, parece bastante definida. Unai Simón, Rodri, Pedri, Fabián, Dani Olmo, Cubarsí, Huijsen o Cucurella representan el núcleo duro de una generación que mezcla juventud y experiencia con bastante naturalidad. Y alrededor de ellos empiezan a aparecer futbolistas que buscan aprovechar cualquier espacio abierto antes de la lista definitiva.
También resulta especialmente simbólico el regreso de Gavi al ecosistema competitivo de la selección. Después de meses marcados por la lesión y la incertidumbre, el centrocampista azulgrana vuelve a sentirse cerca de una gran competición internacional. Su energía, agresividad y personalidad competitiva siguen siendo elementos muy valorados dentro del vestuario español.
España todavía no tiene lista definitiva, pero sí empieza a mostrar una idea bastante clara de lo que quiere ser en el Mundial: una selección joven, agresiva, técnica y emocionalmente valiente. Una mezcla donde conviven las certezas consolidadas y las irrupciones inesperadas. Y en torneos así, muchas veces, son precisamente esas irrupciones las que terminan cambiando la historia. @mundiario
