Johnny Cardoso volvió a quedarse solo frente a la peor parte del fútbol. Cuando parecía empezar a encontrar continuidad y espacio dentro del Atlético de Madrid, otra lesión frenó en seco su crecimiento. Y esta vez el golpe resulta especialmente cruel. El centrocampista estadounidense deberá pasar por quirófano tras sufrir una rotura parcial del ligamento del tobillo derecho con afectación articular, una lesión que le obligará a permanecer al menos nueve semanas de baja y que le deja prácticamente fuera del Mundial con Estados Unidos.
La noticia, que por cierto fue dada a conocer a profundidad por el diario As, cayó como otro mazazo dentro de un Atlético exhausto física y emocionalmente. Pero sobre todo golpea a un futbolista que parece atrapado en una batalla permanente contra su propio cuerpo. Porque lo de Johnny ya no empieza a parecer una mala racha puntual. Se está convirtiendo en una temporada condicionada completamente por las lesiones, justo cuando el club había apostado fuerte por él como una de las piezas importantes del nuevo proyecto rojiblanco.
El parte médico revela además una lesión especialmente delicada. Un traumatismo sufrido en el entrenamiento posterior a la eliminación contra el Arsenal terminó derivando en un esguince de alto grado con afectación articular. La situación obliga a intervenir quirúrgicamente un tobillo que lleva meses convirtiéndose en una auténtica pesadilla para el internacional estadounidense.
La ironía resulta cruel. El pasado verano Johnny ya tuvo que perderse buena parte de la Copa Oro por problemas similares en el tobillo. Más tarde volvió a lesionarse antes de visitar Anfield, justo cuando empezaba a ganarse la confianza de Simeone. Aquella lesión le apartó dos meses. Ahora es el otro tobillo el que vuelve a detener su progresión cuando el Mundial aparecía en el horizonte como uno de los grandes objetivos de su carrera.
Un Atlético roto físicamente en el peor momento
La baja de Johnny también representa otro síntoma preocupante dentro del Atlético. El equipo llega completamente destrozado físicamente al final de temporada. Las semifinales perdidas contra el Arsenal dejaron algo más que una eliminación europea: dejaron un vestuario lleno de jugadores al límite físico y mental.
Simeone afronta ahora el tramo final de Liga con una enfermería absolutamente saturada. Julián Alvarez sigue arrastrando molestias, Giuliano continúa condicionado físicamente, Pablo Barrios lleva meses enlazando problemas musculares y Giménez volvió a lesionarse ante el Celta. La sensación es que el Atlético terminó pagando un desgaste acumulado brutal precisamente cuando más necesitaba energía competitiva para pelear títulos.
En ese contexto, la lesión de Johnny duele todavía más porque el estadounidense sí había mostrado señales muy interesantes cuando consiguió continuidad. Participó en 30 partidos oficiales y dejó actuaciones donde se intuía claramente el perfil que buscaba el club: intensidad, recorrido físico y capacidad para equilibrar el centro del campo. Incluso estuvo cerca de convertirse en héroe de la final de Copa con aquella ocasión salvada por Marrero en el último minuto.
Ahora todo queda congelado otra vez. También el sueño mundialista. Estados Unidos, anfitrión del torneo junto a México y Canadá, pierde probablemente a uno de los futbolistas que Mauricio Pochettino contemplaba como pieza importante dentro del proyecto. Y para Johnny Cardoso el golpe resulta devastador: quedarse fuera del Mundial organizado en casa después de una temporada entera peleando contra el dolor.
Porque hay futbolistas que compiten contra rivales. Y otros que pasan demasiados meses compitiendo simplemente contra la posibilidad de volver a sentirse sanos. Johnny pertenece ahora mismo tristemente al segundo grupo. Y esa suele ser una de las batallas más crueles que existen dentro del deporte profesional. @mundiario
