El PSG cerró la Ligue 1 con una derrota inesperada en el derbi parisino ante el París FC (2-1). El resultado, anecdótico para un equipo ya campeón, quedó eclipsado por la salida prematura de Ousmane Dembélé, sustituido a los 27 minutos por molestias musculares. A trece días de la final de Champions, el susto fue mayúsculo.
Luis Enrique había planteado el partido como un trámite, rotando piezas y protegiendo a sus estrellas. Sin embargo, la lesión de Dembélé obligó a replantear la estrategia. Los primeros informes hablan de una distensión leve, pero la preocupación es inevitable con el Arsenal en el horizonte.
El PSG se adelantó con un gol de Barcola, pero el técnico español siguió retirando titulares para evitar más riesgos. Vitinha, Kvaratskhelia y el propio Barcola dejaron el campo antes de tiempo. El plan era claro: minimizar daños y pensar en Budapest.
El desenlace fue cruel para los parisinos. Alimane Gory lideró la remontada del París FC con dos goles, el último en el descuento. El campeón sumó su sexta derrota del curso, pero lo que más dolió fue la incertidumbre sobre el estado físico de Dembélé.
Un aviso en el peor momento
El PSG debe leer esta derrota como un recordatorio de que la Champions no admite concesiones. El equipo mostró fragilidad y exceso de confianza, algo que puede ser letal ante un rival como el Arsenal. El derbi dejó claro que la concentración no puede relajarse.
Dembélé, que había recuperado protagonismo en el tramo final de la temporada, es pieza clave para abrir defensas cerradas. Su posible ausencia sería un golpe táctico y emocional. Aunque los médicos transmiten calma, la sombra de la lesión planea sobre París.
Luis Enrique acertó al priorizar la salud de sus jugadores, pero el partido evidenció que el PSG depende demasiado de sus individualidades. Sin ellas, el equipo pierde chispa y se convierte en vulnerable. El reto será llegar a la final con todos disponibles y en plena forma.
El París FC celebró un triunfo histórico, pero el foco sigue en el PSG. El campeón afronta trece días de tensión, con la mirada puesta en Budapest y la esperanza de que Dembélé esté listo. El derbi fue un aviso: la gloria europea exige más que talento, exige resiliencia. @mundiario
