Kylian Mbappé volvió al once inicial del Real Madrid en el triunfo ante el Sevilla, después de semanas de polémica por su rol en el equipo. El francés tenía una misión clara: asegurar el Pichichi. Aunque no marcó, mantiene dos goles de ventaja sobre Vedat Muriqi en la recta final de LaLiga.
El partido en Nervión fue más una final para el Sevilla que para el Madrid. Mbappé tuvo dos ocasiones claras, pero se encontró con la defensa de Kike Salas, que evitó un gol cantado, y con el VAR, que anuló otro tanto por fuera de juego. La fortuna no estuvo de su lado, pero la estadística sigue a su favor.
Con 24 goles, Mbappé encara la última jornada con ventaja sobre Muriqi, que suma 22 y se jugará la permanencia con el Mallorca ante el Oviedo. El francés, en cambio, cerrará la temporada en Chamartín frente al Athletic, con la tranquilidad de que el título de máximo goleador está casi asegurado.
Este sería su octavo trofeo consecutivo como máximo goleador en grandes ligas: seis con el PSG y dos con el Real Madrid. Una marca extraordinaria que lo coloca en un selecto grupo de artilleros históricos, aunque la temporada blanca haya estado marcada por decepciones.
Un consuelo en medio de la decepción
El Pichichi es un premio individual que no tapa las carencias colectivas del Madrid. Mbappé ha cumplido en lo personal, pero el equipo se quedó sin títulos importantes. Su consagración como máximo goleador es más un consuelo que una celebración plena.
La comparación con otros grandes goleadores es inevitable. Lewandowski logró cinco trofeos consecutivos en Alemania y uno más en España, mientras que Mbappé ya acumula ocho. Como recuerda Marca, solo Imre Schlosser, en la Hungría de principios del siglo XX, alcanzó diez seguidos, aunque con matices históricos.
El francés demuestra que, pese a las polémicas y los altibajos, sigue siendo un jugador diferencial. Su capacidad para mantener la regularidad goleadora en distintos contextos lo convierte en un referente mundial. El Madrid, sin embargo, necesita más que goles para recuperar su grandeza.
La última jornada servirá para confirmar lo que parece inevitable: Mbappé será Pichichi por segunda vez en España. Un título que engrosa su palmarés y que lo mantiene en la élite, aunque la afición blanca espere que sus goles se traduzcan en títulos colectivos en el futuro inmediato. @mundiario
