Portugal llegó al Mundial 2026 con la etiqueta de candidata. La calidad de su plantilla es indiscutible y pocas selecciones pueden presumir de reunir tanto talento en prácticamente todas las líneas. Sin embargo, después del empate ante la República Democrática del Congo y del discreto estreno de Cristiano Ronaldo, el gran debate del país ya no gira alrededor de las opciones de conquistar el torneo. La pregunta que domina las tertulias, los medios y las redes sociales es mucho más concreta: ¿debe seguir siendo titular indiscutible Cristiano Ronaldo?
La situación ha alcanzado tal nivel que Roberto Martínez se ha visto obligado a defender públicamente a su capitán. El seleccionador portugués ha salido al paso de las críticas y ha respaldado al delantero, consciente de que cualquier partido de Portugal acaba derivando inevitablemente en una discusión sobre el papel de Cristiano dentro del equipo.
Lo interesante es que Portugal ya no juega para Cristiano Ronaldo. Hace años que dejó de hacerlo. Esta selección tiene mecanismos propios, una identidad reconocible y futbolistas capaces de asumir el protagonismo ofensivo. El problema no está en el sistema ni en la dependencia del delantero. El problema está en la posición que ocupa.
Portugal tiene talento para aburrir en casi cualquier zona del campo. Nuno Mendes atraviesa probablemente el mejor momento de su carrera. Vitinha llega después de una temporada extraordinaria. João Neves se ha consolidado como uno de los centrocampistas jóvenes más prometedores del mundo. Bruno Fernandes y Bernardo Silva siguen siendo referencias absolutas, mientras que Rafael Leão o Pedro Neto aportan velocidad, desequilibrio y profundidad en los costados.
Sin embargo, cuando la mirada se dirige hacia la posición de delantero centro aparecen las dudas. Ahí es donde se encuentra la principal debilidad de una de las plantillas más completas del campeonato. Portugal no dispone de un nueve que genere consenso ni de una referencia ofensiva que haya llegado al Mundial después de firmar una temporada incontestable al máximo nivel.
La alternativa natural a Cristiano Ronaldo es Gonçalo Ramos. El delantero del Paris Saint-Germain acumula calidad y condiciones para competir en la élite, pero también llega al torneo después de desempeñar un papel claramente secundario en su club. No es un delantero que llegue avalado por una campaña dominante ni por cifras que obliguen al seleccionador a construir el ataque a su alrededor.
Y ahí aparece la verdadera explicación de por qué Cristiano sigue siendo titular. No se trata únicamente de su trayectoria, de su liderazgo o de su influencia dentro del vestuario. También tiene mucho que ver con la ausencia de una alternativa que haya demostrado estar preparada para asumir definitivamente el relevo. Si Portugal contara hoy con un delantero en el nivel de Haaland, Harry Kane, Lautaro Martínez o Julián Álvarez, probablemente este debate ni siquiera existiría.
Mientras Messi ya suma cinco goles en el torneo, Mbappé continúa ampliando su legado mundialista, Haaland lidera a Noruega y Harry Kane también ha encontrado el camino del gol, Portugal sigue discutiendo quién debe ocupar la posición de delantero centro. Y esa es una conversación que ninguna de las otras grandes candidatas al Mundial está teniendo ahora mismo. @mundiario
