España llega a los dieciseisavos del Mundial 2026 rodeada de un clima extraño. No está eliminada, no ha perdido, terminó primera del Grupo H y sigue teniendo una de las plantillas más completas del torneo. Sin embargo, una parte del entorno se ha instalado en un pesimismo que no termina de corresponderse con la realidad del campeonato.
Es evidente que la selección no ha brillado. El empate ante Cabo Verde dejó muchas dudas, la victoria ante Arabia Saudí no despejó todos los interrogantes y el triunfo frente a Uruguay sirvió para cerrar el grupo, pero no para cambiar por completo la sensación general. España ha tenido tramos espesos, problemas para acelerar y menos colmillo del esperado en los metros finales.
También hay un contexto físico que no conviene ignorar. Rodri llegó tras una lesión larga, Pedri acumuló una temporada de mucha carga, Fabián Ruiz arrastró problemas musculares, Mikel Merino tampoco llegó en plenitud, Lamine Yamal tuvo que ser dosificado, Nico Williams ni siquiera pudo estar por lesión y Víctor Muñoz todavía no ha podido debutar. No es una excusa, pero sí ayuda a explicar parte de las dificultades.
Aun así, España está en dieciseisavos. Y en un Mundial de 48 selecciones, con más partidos, más cruces y más trampas, eso ya vale más de lo que algunos parecen admitir. La selección tiene problemas, pero también tiene talento, estructura, experiencia y futbolistas suficientes para mirar a Austria sin miedo a la sorpresa.
El error está en analizar a España como si el resto de favoritas estuvieran arrasando. Alemania ya está fuera tras caer ante Paraguay. Países Bajos también se marchó eliminada frente a Marruecos. Bélgica sufrió muchísimo contra Senegal y pasó más por supervivencia que por autoridad. Inglaterra llegó perdiendo al tramo final ante la República Democrática del Congo y tuvo que remontar para seguir viva.
Brasil también avanzó, pero lo hizo por la mínima y con mucho sufrimiento ante Japón. El 2-1 le permitió seguir en el torneo, pero no transmitió una sensación de dominio absoluto. Hasta ahora, quizá solo Francia ha dejado una imagen claramente superior a la del resto.
Por eso el pesimismo con España necesita algo de medida. Criticar lo que el equipo hizo mal es lógico. Convertir cada duda en una sentencia definitiva no lo es tanto. Este Mundial está demostrando que casi nadie gana andando, que los favoritos sufren y que una mala tarde puede mandar a casa a cualquiera.
Además, esta selección y este cuerpo técnico se han ganado un crédito que pocas selecciones poseen actualmente. Luis de la Fuente conquistó la Nations League y posteriormente la Eurocopa, construyendo uno de los ciclos más exitosos del fútbol español reciente. Muchos de los futbolistas que hoy están en el Mundial fueron protagonistas de esos éxitos y ya demostraron que saben competir bajo presión y responder en escenarios de máxima exigencia.
🎙️ «Veo al equipo muy seguro, concentrado y creo que llegamos en un momento muy bueno para competir».
➡️ «El nivel futbolístico de este Mundial es muy alto. A un partido te puede ganar cualquiera».
🗣️ Luis de la Fuente, seleccionador nacional.#VamosEspaña | #CopaMundialFIFA pic.twitter.com/KzyXKHVtQw
— Selección Española Masculina de Fútbol (@SEFutbol) July 1, 2026
Eso no garantiza nada frente a Austria ni convierte a España en la gran favorita para levantar el título. Pero sí invita a la prudencia antes de dar por amortizado a un equipo que, en apenas tres años, ganó dos grandes torneos internacionales y que todavía conserva buena parte de la base que hizo posible aquellos triunfos.
Austria será una prueba seria. Tiene ritmo, presión, energía y argumentos para incomodar a España. Pero la selección de Luis de la Fuente también tiene razones para creer. No ha llegado a su mejor versión, pero tampoco está tan lejos del resto como algunos quieren hacer ver. Y si algo ha demostrado este grupo durante los últimos años es que conviene pensárselo dos veces antes de darlo por descartado. @mundiario
