Más de 400 comentarios en la publicación de Ángely Moreno muestran un patrón interesante: una parte importante de los ciudadanos salió a defender no solo la gestión del alcalde Dío Astacio, sino también la imagen de Santo Domingo Este.
Ese detalle merece atención. Cuando cientos de personas reaccionan para corregir o cuestionar una narrativa, es una señal de que existe una percepción distinta de la realidad que también debe ser escuchada.
El periodismo cumple una función esencial en una democracia. Fiscalizar al poder es necesario. Pero esa responsabilidad también exige equilibrio, investigación y contexto. Cuando una cobertura se concentra exclusivamente en los problemas y omite los avances, muchos ciudadanos terminan percibiéndola como una narrativa parcial más que como un ejercicio objetivo de informar.
Cada vez que Santo Domingo Este es presentado únicamente desde una perspectiva negativa, no solo se cuestiona una gestión municipal. También se afecta la reputación de una ciudad que hoy compite por atraer inversiones, empresas, proyectos inmobiliarios y oportunidades de empleo.
Mientras distintos sectores empresariales, desarrolladores, comerciantes y organizaciones comunitarias promueven a Santo Domingo Este como uno de los principales polos de crecimiento del país, resulta válido preguntarse si una narrativa permanentemente pesimista contribuye al desarrollo del municipio o, por el contrario, genera incertidumbre sobre una ciudad que busca atraer capital y confianza.
Toda persona tiene derecho a tener preferencias políticas y a expresar sus opiniones. Sin embargo, cuando un comunicador adopta una línea editorial que muchos perciben como sistemáticamente orientada hacia una sola dirección, es natural que parte del público cuestione la imparcialidad de su trabajo. Esa percepción también forma parte del debate democrático.
Los comentarios publicados por cientos de ciudadanos reflejan precisamente esa preocupación. No son únicamente dirigentes políticos quienes expresan desacuerdo; también aparecen empresarios, constructores, comerciantes y líderes comunitarios que consideran que la cobertura presentada no refleja de manera equilibrada la realidad del municipio.
La crítica fortalece la democracia cuando está sustentada en hechos y contexto. Pero el desarrollo de una ciudad también merece ser contado con el mismo rigor con que se denuncian sus problemas.
Santo Domingo Este enfrenta desafíos, como cualquier gran ciudad. Nadie lo discute. Pero también registra avances, inversiones y proyectos que forman parte de la realidad. Informar solo una parte de esa historia deja una imagen incompleta.
Al final, la credibilidad no se impone. Se construye con equilibrio, profundidad y la confianza que inspira el trabajo realizado. Son los ciudadanos quienes, con sus reacciones y opiniones, terminan evaluando si una narrativa les resulta convincente o no.