Olise fracasa ante España: ¿Se equivoca Florentino con el galáctico de los 150 millones?

El doloroso tropiezo de la selección francesa en la semifinal del Mundial de 2026 ante España ha dejado heridas profundas y un claro señalado en el plano individual. Michael Olise, que llegaba a la cita de Arlington consagrado como el gran líder creativo de Les Bleus gracias a sus cinco asistencias previas en el torneo, completó una actuación sumamente decepcionante. El joven talento galo no solo fue incapaz de descifrar el entramado defensivo planteado por Luis de la Fuente, sino que, al igual que el resto de sus compañeros de vanguardia, acabó completamente engullido por el imponente despliegue físico y táctico de Rodrigo Hernández y Fabián Ruiz.

Este preocupante apagón competitivo del mediapunta del Bayern Múnich no es un hecho aislado, sino que guarda un paralelismo casi simétrico con lo vivido hace apenas unos meses en la Champions League. En las semifinales del máximo torneo de clubes europeo, vistiendo la camiseta del gigante bávaro frente al Paris Saint-Germain, el futbolista ya había dejado una preocupante sensación de intrascendencia en los momentos de máxima exigencia. Su incapacidad para liderar al equipo en los dos escenarios más imponentes del planeta fútbol ha desatado un aluvión de críticas feroces e impopulares en su país de origen.

La corriente de opinión en el entorno de la selección francesa se ha mostrado especialmente implacable con el rendimiento de un jugador al que se le exigía marcar las diferencias reglamentarias. El reputado periodista Daniel Riolo, uno de los analistas de referencia del programa radiofónico After RMC, verbalizó la tremenda frustración colectiva señalando con dureza que en Francia se sentó apresuradamente al jugador en la misma mesa de Platini y Zidane, cuando la realidad actual es que todavía no se encuentra ni cerca de su cocina profesional.

El propio locutor galo llegó a confesar ante sus oyentes que, por primera vez en dos décadas de emisiones radiofónicas, se arrepentía profundamente de los encendidos elogios que había vertido sobre el atacante a lo largo del último mes de competición. Esta lapidaria valoración refleja el hondo desengaño de los analistas que, deslumbrados por su prometedora fase de grupos, encumbraron de forma desmesurada al futbolista antes de comprobar su rendimiento real en los cruces de máxima exigencia internacional.

El prestigioso diario deportivo L’Équipe tampoco mostró la más mínima piedad a la hora de evaluar la aportación individual del futbolista bávaro sobre el césped del AT&T Stadium de Arlington. La influyente cabecera francesa castigó su gris rendimiento con una humillante puntuación de tres sobre diez en sus habituales calificaciones de los protagonistas de la semifinal. El rotativo insistió en que el centrocampista pasó completamente desapercibido en el feudo de Texas, mostrándose totalmente asfixiado e incapaz de superar la ordenada y agresiva presión desplegada por el bloque de la Roja.

La dura realidad de la estadística y la prematura sustitución de Deschamps

Los fríos datos estadísticos del enfrentamiento no hacen más que ratificar las duras críticas periodísticas y retratar de forma objetiva la total desconexión que sufrió el jugador de la dinámica colectiva de su selección. Olise cerró el duelo más importante de su trayectoria internacional con un casillero desolador al registrar cero lanzamientos a portería, cero regates completados con éxito y la alarmante cifra de veinte pérdidas de balón. Su efectividad en la entrega de pases cayó hasta un inusual setenta y seis por ciento, ganando únicamente la mitad de sus duelos individuales.

La absoluta esterilidad ofensiva del centrocampista ofensivo eclosionó de tal manera que Didier Deschamps se vio obligado a intervenir en busca de una reacción desesperada del combinado del gallo. En el minuto setenta y dos del compromiso, con el marcador adverso y las ideas completamente agotadas en la medular gala, el seleccionador ordenó su sustitución para dar entrada al joven Rayan Cherki. El cambio de piezas sobre el rectángulo verde evidenció la total pérdida de confianza de los técnicos franceses en la capacidad del futbolista del Bayern.

La capitulación de Olise ante el rigor táctico de la medular española supone un duro golpe de realidad para un futbolista llamado a heredar el testigo de la generación de oro del fútbol galo. Sus lagunas en los partidos de máxima tensión competitiva abren un debate urgente en los despachos de Múnich y de la federación francesa acerca de su madurez mental para asumir galones en citas de este calibre. El regreso de la delegación a París se prevé sumamente tormentoso, con el mediapunta en el ojo del huracán mediático y de la opinión pública.

¿Vale lo que está dispuesto a ofrecer Florentino?

Un mal partido lo tiene cualquiera, especialmente en la élite absoluta y en una instancia tan implacable donde el mínimo error te condena a la lona; si no, que se lo pregunten a Lucas Digne. En el caso de Michael Olise, una noche gris frente a España no puede empañar un torneo brillante en el que ha desplegado todo su arsenal y talento, consolidándose como una de las grandes figuras llamadas a dominar el fútbol europeo en los próximos años.

Por ello, su discreto papel en las semifinales no restará ni un solo euro a su cotización actual en el mercado de transferencias. El Bayern de Múnich es plenamente consciente de la joya que tiene blindada bajo contrato y no tiene ninguna prisa por vender; el talentoso extremo francés solo saldrá del Allianz Arena bajo las estrictas condiciones financieras que el club bávaro considere justas.

Si Florentino Pérez está decidido a vestir de blanco al atacante galo, la operación no bajará de los 150 millones de euros. Se trata de una inversión galáctica, pero necesaria para potenciar de una vez por todas la banda derecha del ataque madridista, una demarcación que ni Rodrygo Goes ni el joven Franco Mastantuono han logrado reclamar con la contundencia e indiscutibilidad que exige el club.

Reducir el valor de Olise a un mal día ante la defensa española sería un análisis sumamente injusto. Su regularidad en la Bundesliga, su peso específico en la Champions League y su liderazgo con Francia hasta la penúltima ronda del Mundial son argumentos más que suficientes para avalar el desembolso por un futbolista que marca la diferencia en el uno contra uno.

En definitiva, la incorporación del extremo francés sería un movimiento estratégico vital para dotar al Real Madrid del desborde y la agresividad que requiere el sistema de José Mourinho. Más allá de un tropiezo puntual en el camino, Olise tiene el fútbol, la personalidad y el descaro necesarios para triunfar bajo la exigente presión del Santiago Bernabéu. @mundiario