Barcelona, Manchester City y Rodrigo Hernández parecen condenados a entenderse, pero el acuerdo todavía se resiste. El internacional español quiere vestir de azulgrana, el Barça ha convertido su incorporación en una prioridad y el conjunto inglés está dispuesto a negociar su salida. El gran escollo sigue siendo el mismo: el dinero.
Y las últimas horas han dejado una novedad importante. Según The Times, el Manchester City ha rechazado una segunda propuesta del Barcelona valorada en 51,3 millones de libras más otros cinco en variables, unas cantidades que trasladadas a euros sitúan la operación alrededor de los 60 millones fijos más bonus. El City sigue considerando insuficiente la propuesta.
No es el primer ‘no’ que recibe el Barça. La primera oferta se había situado alrededor de los 45 millones de euros y también fue rechazada por el conjunto inglés. Desde entonces, Deco ha elevado considerablemente la apuesta, pero todavía queda una distancia que Manchester parece decidido a defender hasta el final.
El Manchester City ha situado ahora sus exigencias en torno a los 70 millones de libras, aproximadamente 80 millones de euros. Es decir, el problema ya no está en saber si el Barcelona quiere realizar un esfuerzo importante, porque lo está haciendo, sino en decidir si merece la pena completar el último tramo para cerrar a uno de los mejores centrocampistas del planeta.
Y ahí el Barça no debería titubear demasiado. Veinte millones de euros siguen siendo veinte millones y nadie está proponiendo que Joan Laporta y Deco firmen un cheque en blanco. Pero existe una enorme diferencia entre negociar hasta el último euro y terminar perdiendo a un futbolista diferencial porque las partes no hayan sido capaces de encontrarse en una operación que ya está muy avanzada.
La clave
Las variables aparecen precisamente como la herramienta perfecta para desbloquear la situación. El Barcelona puede elevar la cantidad garantizada sin alcanzar directamente las pretensiones inglesas y completar una parte del precio mediante objetivos deportivos, partidos disputados, títulos u otras condiciones. Las últimas propuestas ya caminan en esa dirección y ahora corresponde a Deco y Hugo Viana encontrar el punto de encuentro definitivo.
El Barça cuenta además con una baza muy importante: Rodri termina contrato en junio de 2027. El City puede mantenerse firme ahora, pero sabe que cada semana que pase reducirá progresivamente su fuerza negociadora si el futbolista mantiene su decisión de no renovar. Venderlo este verano por una cifra importante permite recuperar una cantidad considerable por un jugador que, de otra manera, podría marcharse libre dentro de menos de un año.
Pero ese argumento tampoco debe llevar al Barcelona a apretar la cuerda hasta romperla. Rodri no es una oportunidad cualquiera de mercado. Es Balón de Oro, acaba de capitanear a España hacia el título mundial y fue elegido mejor jugador del torneo. A sus 30 años ofrece rendimiento inmediato, experiencia, jerarquía y una lectura del juego que actualmente resulta extremadamente difícil encontrar en el mercado.
Además, el Barcelona ya consiguió probablemente la parte más complicada de toda la operación: convencer al futbolista. Rodri ha elegido el proyecto azulgrana después de que el Real Madrid también hubiese trabajado en su incorporación. Si un jugador de semejante dimensión deportiva decide apostar por tu proyecto, dejar escapar la operación cuando únicamente falta encontrar el acuerdo económico con su club sería difícil de explicar.
Desde la marcha de Sergio Busquets, el Barcelona ha probado diferentes soluciones para una posición fundamental en su manera de entender el fútbol. Rodri no es Busquets ni necesita serlo, pero sí posee esa capacidad para recibir bajo presión, marcar el ritmo, ordenar al equipo y convertir el centro del campo en el lugar desde el que empieza a dominarse un partido.
El Barça ya ha acelerado. Primero puso alrededor de 45 millones encima de la mesa y ahora ha llevado su propuesta hasta unos 60 más variables. El City ha respondido dos veces negativamente y pretende acercarse a los 80. Queda, por tanto, el último esfuerzo. Laporta y Deco deben negociar hasta donde sea razonable, utilizar las variables y reducir todo lo posible la factura, pero también saber cuándo ha llegado el momento de dejar de regatear. Si Rodri quiere venir y el acuerdo puede cerrarse por una cantidad cercana a esas cifras, el Barcelona no puede permitir que se escape. @mundiario
