El regreso que parecía improbable ya es una realidad. Harry y Meghan han vuelto a Reino Unido junto a sus dos hijos, en un movimiento que modifica por completo el escenario creado tras su salida de la vida institucional de la Corona en 2020.
La familia ha aterrizado en Birmingham y tiene previsto establecerse en una vivienda privada fuera de Londres. Archie y Lilibet comenzarán el curso en un colegio británico, lo que permitirá a los pequeños tener una relación mucho más estrecha con el país de origen de su padre. Pero hay una condición fundamental: los Sussex vuelven, pero no regresan a la familia real como miembros activos.
Harry y Meghan mantendrán su independencia y continuarán siendo particulares. Tampoco vivirán en una propiedad real ni recuperarán sus antiguos compromisos oficiales. La fórmula resulta curiosa: los Sussex estarán físicamente mucho más cerca de la Corona, pero institucionalmente seguirán alejados de ella.
Para Carlos III, la llegada de sus nietos supone además una oportunidad para recuperar el tiempo perdido. El rey apenas había podido ver a los príncipes durante los últimos años y el reciente encuentro familiar pareció abrir una pequeña puerta al acercamiento.
La gran incógnita sigue siendo Guillermo. La relación entre los hermanos continúa deteriorada y el regreso de Harry no significa que las viejas diferencias hayan desaparecido.
Y vuelve la cuestión de la seguridad
El movimiento también resulta llamativo porque durante años Harry utilizó sus preocupaciones por la seguridad como una de las razones que dificultaban que su mujer y sus hijos regresaran a Reino Unido.
El duque perdió además su batalla judicial para recuperar automáticamente la protección policial que tenía como miembro activo de la familia real. Ahora, sin embargo, ha decidido volver con toda su familia.
¿Por qué ahora? La pareja no ha explicado todos los motivos, aunque el bienestar y la educación de sus hijos parecen tener un peso importante. También influye el vínculo de Harry con Reino Unido y su deseo de que Archie y Lilibet conozcan de cerca la historia y la familia de su padre.
La paradoja es evidente: Harry y Meghan abandonaron Reino Unido para construir una vida independiente y ahora regresan cuando ya han conseguido precisamente esa independencia.
No vuelven para recuperar su antiguo papel. Vuelven para vivir a su manera en el mismo país del que un día decidieron marcharse.
Y eso convierte su regreso en algo mucho más interesante que una simple mudanza: el ‘Megxit’ no desaparece, pero cambia de escenario. @mundiario


