¿Trampolín o proyecto definitivo? La opción del Arsenal coge fuerza para Julián

La novela sobre el futuro de Julián Alvarez sigue sumando capítulos. En la recta final del mercado de fichajes, aún no está claro qué ocurrirá con el delantero del Atlético de Madrid, un club que ha dejado claro que no existe ninguna posibilidad de que vista la camiseta del FC Barcelona, pero que aparentemente estaría abierto a vender a su gran estrella a un equipo del extranjero.

Ante este panorama entra en escena el Arsenal. El club inglés estaría apretando para llevarse al internacional argentino de vuelta a la Premier League y convertirlo no solo en uno de los futbolistas mejor pagados del campeonato, sino también en una de las máximas referencias del proyecto que lidera Mikel Arteta.

Precisamente Arteta sería uno de los principales valedores para la llegada del atacante cordobés. El técnico vasco sabe perfectamente que futbolistas como Julián son indispensables para dar ese salto de calidad y convertir un buen plantel en uno ganador. Tras romper la sequía de títulos importantes conquistando el campeonato local, la mirada del entranador está centrada en alzarse con la Champions League, un hito que se le resistió en la última final disputada ante el PSG de Luis Enrique.

Por esta razón, los Gunners no piensan bajar los brazos y ya le han hecho llegar al Atlético una propuesta para cerrar un fichaje que se antoja histórico. Según informan desde Argentina, en concreto el diario Olé, el club inglés estaría dispuesto a presentar una oferta valorada en 150 millones de euros: unos 105 millones de euros fijos más el traspaso del delantero Viktor Gyokeres.

De momento, Julián tampoco se ejercitó este jueves con el Atlético de Madrid. El delantero, campeón del mundo en Catar 2022, volvió a ausentarse de la sesión matinal en el Cerro del Espino tras no haber acudido tampoco al entrenamiento de ayer. Queda por ver si esta situación es el paso previo a su salida o si simplemente responde a un periodo de descanso para un futbolista sometido a una enorme presión desde todos los frentes.

¿Un club puente podría ser la solución?

El Atlético de Madrid siempre se ha mostrado reacio a facilitar la salida de sus grandes estrellas hacia rivales directos de LaLiga, la Copa del Rey o la Champions League, una postura histórica que ya se vivió en su momento con figuras como Hugo Sánchez o Sergio Agüero. En el caso de Julián Alvarez, la directiva rojiblanca mantiene esa misma política para evitar reforzar al FC Barcelona. Sin embargo, más allá de la postura del club colchonero, cualquier intento de orquestar una triangulación mediante un club puente en el mercado invernal choca frontalmente con la estricta normativa de la Fifa.

El primer escenario, y el más tajante, convierte un hipotético fichaje por el conjunto catalán en una misión imposible dentro del mismo curso. Como el delantero argentino ya ha disputado minutos oficiales con el Atlético de Madrid esta temporada, su hipotético traspaso a un segundo club en enero le obligaría a no jugar para que la operación fuera viable. Si Julián llegara a disputar un solo minuto oficial con ese club puente, sumaría dos equipos sobre el césped, por lo que la Fifa le prohibiría taxativamente jugar partidos oficiales con un tercer club, como el Barça, en la misma campaña.

Para que la estrategia de una triangulación rápida en un mismo año funcionara, tendría que darse una situación atípica en el mercado. Julián tendría que ser vendido al equipo intermedio en enero pero sin llegar a debutar ni disputar un solo segundo de competición oficial con esa camiseta. Al ser inscrito formalmente y transferido de inmediato al FC Barcelona antes del cierre del mercado, el futbolista habría alcanzado el límite de tres inscripciones administrativas, pero solo habría jugado partidos oficiales en dos clubes (Atlético y Barça), lo que mantendría la operación dentro de la legalidad vigente.

Ante la complejidad y las trabas que supone dicho malabarismo reglamentario, la vía más lógica y realista pasa por espaciar los tiempos en temporadas consecutivas. Si el atacante fuera vendido en el mercado invernal a un club extranjero para competir allí durante el resto del curso, debería esperar pacientemente al inicio de la siguiente ventana estival para dar el salto definitivo al Camp Nou. Con el cambio de temporada, el contador de inscripciones y partidos de la Fifa se reinicia a cero, disipando cualquier tipo de traba administrativa para su fichaje.

¿El Arsenal estaría dispuesto a venderle después al Barça?

Escribir una historia donde un futbolista desembarca en la Premier League con la intención de recalar meses después en el Camp Nou suena bien en las tertulias, pero la cruda realidad del fútbol de élite destroza el relato por completo. Si el Atlético de Madrid cierra la puerta a una negociación directa con el FC Barcelona y Julián Álvarez termina vistiendo la camiseta del Arsenal, la pretensión del argentino de que la capital británica sea una simple estación de paso para vestir de azulgrana choca de frente con la lógica económica y deportiva de la élite mundial.

El primer gran obstáculo para esa supuesta triangulación es puramente financiero. Un traspaso de la magnitud que exige el Atlético de Madrid requerirá una inversión astronómica por parte de los Gunners, muy por encima de los 100 millones de euros que Joan Laporta querría o podría ofertar. Suponer que el Arsenal desembolsará una cifra récord para actuar como un mero club puente y venderlo poco después por una cantidad similar a un rival europeo es desconocer cómo opera el mercado actual. La entidad londinense no invierte en activos estratégicos para hacerle favores a terceros ni para depreciar su patrimonio a las primeras de cambio.

En el plano deportivo, la propuesta carece aún de más sentido. El Arsenal de Mikel Arteta se ha consolidado en la cúspide del fútbol europeo y compite temporada tras temporada por el trono de la Premier League y la Champions League. Incorporar a un delantero diferencial de la talla de Julián Alvarez responde a la ambición de ganar títulos, no a la de formar futbolistas para la competencia. Permitir que su referencia ofensiva se marche al Barça significaría reforzar directamente a un rival encarnizado en las rondas eliminatorias del continente, algo que ningún proyecto ganador está dispuesto a contemplar.

El precedente de Martín Zubimendi sirve como el espejo perfecto para entender la política del club de Emirates. Tras pagar su cláusula de rescisión de 60 millones de euros a la Real Sociedad, el centrocampista donostiarra pasó a ser patrimonio exclusivo del Arsenal. Ante las recientes especulaciones que lo vinculan con el Real Madrid, la respuesta desde Londres ha sido tajante: si alguien quiere sacarlo de allí, tendrá que abonar una cifra de 80 millones o más. El Arsenal compra para consolidar su plantilla, y quien desee arrebatarle una pieza clave debe pagar el «precio de súper élite» que exige la Premier League.

El deseo de Julián de pisar el césped del Camp Nou como local tendrá que esperar o tomar una ruta diplomática muy distinta. El Arsenal no es un trampolín ni una institución dispuesta a dejarse utilizar como puente en los caprichos del mercado. Si el atacante argentino decide armar las maletas rumbo a Londres para escapar del clima de tensión en el Metropolitano, debe asumir que Emirates Stadium será su hogar por un largo tiempo: una vez que firmas con un gigante del Big Six, salvo algunas excepciones, el billete suele ser solo de ida. @mundiario