Bruselas pasa al ataque frente a Putin: crea un comité de sabios contra la amenaza híbrida

Europa empieza a asumir que la amenaza rusa no se limita al campo de batalla ucraniano y que desborda la lógica tradicional de una guerra convencional. Los incidentes con drones, las incursiones en el espacio aéreo, los sabotajes sospechosos, los ataques contra infraestructuras críticas y las operaciones de desinformación configuran un nuevo escenario de seguridad para la Unión Europea.

La atribución por parte de Alemania a Rusia del frustrado ataque con drones cargados de explosivos contra el aeropuerto de Leipzig ha cristalizado esa percepción. Bruselas ha cerrado filas con Berlín y prepara una respuesta que pretende doblar, con la creación de un grupo de expertos políticos y militares capaz de ofrecer una “perspectiva nueva” sobre los desafíos de seguridad que plantea Moscú.

La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, ha anunciado la iniciativa tras la reunión informal de ministros de Defensa celebrada en Irlanda. El objetivo es reunir a “algunas de las mentes más brillantes” en seguridad y defensa para aportar soluciones innovadoras ante unas amenazas que, según la responsable europea, son ya “muy reales”. El nuevo enfoque pretende responder también a la denominada guerra híbrida rusa, un terreno en el que Europa considera que Moscú está elevando progresivamente el nivel de riesgo.

El diagnóstico de Bruselas es cada vez más sombríos. “Rusia intenta disuadirnos para que ayudemos a Ucrania, pero no lo va a lograr”, ha advertido Kallas. La política estonia considera que Moscú intenta intimidar a los gobiernos europeos y hacerles reconsiderar su respaldo militar y político a Ucrania. “Rusia está intentando sembrar la desconfianza y el miedo entre nuestras sociedades. Pero fracasará. Y apoyaremos a Ucrania todo el tiempo que sea necesario”, ha afirmado por su parte la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La preocupación europea no procede únicamente del número de incidentes, sino de su evolución. Los servicios de seguridad e inteligencia alertan del incremento en la frecuencia de las operaciones, además de la temeridad con la que ahora se llevan a cabo, como en el caso de los drones en el aeropuerto de Leipzig. El temor es que una acción inicialmente diseñada para mantenerse por debajo del umbral de una confrontación militar termine provocando un accidente, víctimas mortales o una respuesta que obligue a escalar el conflicto. Ese riesgo es precisamente el que Bruselas quiere contener.

Un grupo de expertos

El formato definitivo del nuevo grupo se concretará la próxima semana. Kallas ha adelantado que estará integrado por antiguos dirigentes políticos y militares de los Estados miembros, pero también contará con la participación de Ucrania y el Reino Unido. La idea tiene una dimensión política además de militar. Según Kallas, estos expertos “pueden decir cosas que nosotros, como instituciones, quizás no podamos decir”. El grupo pretende aportar una mirada externa a las estructuras comunitarias y explorar respuestas que permitan anticiparse a los movimientos de Moscú en lugar de reaccionar después de cada incidente.

De fondo está el hecho de que Europa dispone de importantes capacidades militares colectivas, pero su respuesta a las amenazas híbridas sigue siendo fragmentada. La defensa aérea, la protección de infraestructuras críticas, la vigilancia del espacio aéreo, la seguridad marítima, la ciberdefensa y la lucha contra la desinformación requieren una coordinación que trasciende las fronteras nacionales. La guerra de Ucrania ha demostrado, además, que tecnologías relativamente baratas —como los drones— pueden obligar a desplegar recursos militares mucho más sofisticados y costosos.

La OTAN también eleva la guardia

La reacción no se limita a las instituciones comunitarias. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha respaldado a Alemania y ha reiterado que reforzará su capacidad para disuadir y defender a los aliados frente a cualquier amenaza. El secretario general Mark Rutte ha trasladado a Berlín la “plena solidaridad” de la Alianza y ha asegurado que los ataques híbridos y otras acciones malintencionadas no modificarán el compromiso de la Alianza Atlántica con la defensa colectiva.

La estrategia rusa, según la interpretación europea, consistiría en presionar por debajo del umbral de una guerra abierta y utilizar una combinación de herramientas para generar inseguridad. Desde el incidente de Leipzig, aeronaves de la OTAN han interceptado o derribado drones señalados como rusos o vinculados al conflicto de Ucrania en distintos países europeos. Letonia, Bulgaria y Estonia han informado de episodios relacionados con aeronaves no tripuladas. Este mismo martes, la Alianza Atlántica desplegó brevemente aviones de combate después de un nuevo incidente relacionado con drones en el espacio aéreo estonio.

Rumanía también informó de incursiones de drones. La frontera entre la guerra de Ucrania y la seguridad del territorio europeo se vuelve cada vez más difícil de establecer. La ministra irlandesa de Exteriores, Helen McEntee, resumió esa preocupación al señalar que las amenazas están empezando a materializarse en distintos países europeos, tanto en el espacio aéreo como en el territorio terrestre.

Europa prepara nuevas sanciones contra la industria militar rusa

La respuesta comunitaria tendrá también una vertiente económica. Kallas ha anunciado que trabaja en un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, que pretende convertirse en el mayor conjunto de medidas dirigido específicamente contra la industria militar rusa. La alta representante reconoce que las actuales sanciones no están siendo suficientes para detener la capacidad de Moscú de mantener su esfuerzo bélico.

Existe, además, una vulnerabilidad que Bruselas considera especialmente preocupante, la industria militar rusa continúa utilizando componentes procedentes de Europa, Asia y Norteamérica. La UE pretende, por tanto, cerrar agujeros en los controles de exportación y dificultar que Rusia siga obteniendo tecnología y componentes esenciales para su maquinaria militar.

Está claro que no estamos haciendo lo suficiente para detener esto”, ha lamentado. La UE lleva años reforzando sus mecanismos de defensa frente a la interferencia extranjera, pero los acontecimientos recientes sugieren que el problema ha dejado de ser exclusivamente digital o político. La amenaza híbrida comienza a adquirir una dimensión física. @mundiario