¿Cómo ha podido el Dépor permitirse este mercado de fichajes?

Aubameyang, Leo Román, Lorenzo Amatucci, Jonathan Asp Jensen, Bright Ede, Teun Gijselhart, Angeliño, Adama Traoré y, en el último día de mercado, José María Giménez y Marc Casadó. Diez incorporaciones para un Deportivo recién ascendido a Primera y un desembolso en traspasos que diferentes estimaciones han situado alrededor de los 26 millones de euros. La cifra exacta no es oficial, porque el club no ha hecho públicos todos los términos económicos de las operaciones, pero la magnitud del mercado obliga a plantearse una pregunta: ¿cómo puede permitírselo el Dépor? Giménez y Casadó completaron el puzle mediante sendas cesiones hasta junio de 2027.

Un límite pequeño puede esconder mucho margen

La primera confusión aparece al hablar de «límite salarial». Tener un Límite de Coste de Plantilla Deportiva bajo no significa necesariamente tener poco dinero disponible para fichar. El último dato público del Dépor correspondía a Segunda: después del mercado invernal de 2025/26 disponía de un límite de 13,253 millones, el cuarto más elevado de la categoría. Fernando Soriano ya advirtió tras el ascenso de que en Primera el club estaría «entre los últimos» porque un recién ascendido parte con desventaja respecto a quienes llevan años en la élite. Es decir, nada apunta a que el Deportivo tenga uno de los grandes límites de La Liga.

Lo importante es cuánto de ese límite está ocupado y cuánto queda libre. El Deportivo llegó desde Segunda con una estructura contractual construida para una categoría económicamente muy inferior y pasó de repente a un escenario de ingresos propio de Primera. Otros clubes pueden disponer de un techo absoluto superior y, al mismo tiempo, tener prácticamente todo comprometido en salarios y amortizaciones de plantillas diseñadas durante años en la élite. El Dépor partía desde mucho más abajo. La paradoja se entiende mejor así: su techo puede ser más bajo, pero la habitación estaba mucho más vacía. Ese margen disponible, más que una supuesta capacidad económica comparable a la de los grandes, es una de las claves del verano.

El ascenso cambia por completo los ingresos

Jugar en Primera transforma las cuentas. Los derechos audiovisuales rondan los 2.000 millones de euros por temporada en el actual ciclo de La Liga y representan más del 60% de los ingresos de la mayoría de clubes. El Deportivo no percibirá lo mismo que entidades consolidadas durante años en Primera, porque el reparto tiene en cuenta resultados deportivos e implantación social de ejercicios anteriores, pero el salto económico respecto a Segunda es enorme. A ello se unen mejores contratos comerciales, patrocinios, taquilla, explotación del estadio y una mayor exposición de la marca.

Y en ese apartado el Deportivo dispone de algo que muy pocos recién ascendidos pueden presentar. El club cerró su campaña con 29.854 abonados, 27.637 de ellos con asiento, agotando prácticamente la capacidad destinada a la campaña en Riazor. No es únicamente una demostración de músculo social: son ingresos recurrentes y previsibles que ayudan a construir el presupuesto. Incluso las normas económicas de La Liga permiten solicitar un incremento del LCPD (Límite de Coste de Plantilla Deportiva) cuando los ingresos reales por abonos y carnés superan los presupuestados y el club acredita esa diferencia. No consta públicamente que el Dépor haya necesitado utilizar específicamente este mecanismo, pero demuestra que tener casi 30.000 abonados también tiene consecuencias económicas directas.

Abanca es fundamental, pero no funciona como una chequera

Después está Abanca. Su peso es enorme y sería absurdo minimizarlo, pero hay que explicar correctamente cómo actúa. En 2024 se aprobó la capitalización de alrededor de 69,2 millones de euros en créditos que el Deportivo mantenía con su principal accionista y otra aportación de 35 millones, operaciones que reforzaron el patrimonio y redujeron radicalmente el peso de la deuda. Ese proceso permitió además al club dejar atrás su larguísimo procedimiento concursal y construir una estructura financiera completamente diferente a la que había arrastrado durante años.

En 2026 llegó otro movimiento todavía más visible. El Deportivo ejecutó una ampliación cuya emisión completa ascendió a 30,125 millones de euros: 4,3 millones de capital y aproximadamente 25,8 millones de prima de emisión. La operación quedó inscrita y aportó liquidez a la entidad, aunque una parte del esfuerzo inversor del club está relacionada también con Abegondo, instalaciones y otros proyectos estructurales. Por tanto, sería incorrecto presentar esos 30 millones como una bolsa reservada para Fernando Soriano.

Pero esas aportaciones sí pueden ayudar al límite deportivo. Las normas actuales de La Liga reconocen como aportaciones computables tanto el desembolso del valor nominal de nuevas acciones como la prima de emisión y también contemplan determinadas capitalizaciones de créditos. Eso no significa que Abanca aporte 30 millones y el Dépor pueda gastar automáticamente otros 30 en jugadores. La operación debe cumplir los requisitos de La Liga y su efecto está sometido a límites cuantitativos: entre otras restricciones, la norma establece un límite genérico vinculado al 25% de la cifra de negocios validada, con un mínimo de seis millones, además de diferentes reglas en función de la situación financiera del club. Sin conocer el presupuesto 2026/27 validado por La Liga y la clasificación económica asignada al Deportivo, no se puede calcular públicamente cuánto de esas aportaciones se ha traducido exactamente en LCPD.

 

Gastar 26 millones no significa consumir 26 millones de límite

La otra gran explicación está en la contabilidad de los fichajes. El LCPD no suma simplemente cuánto se ha pagado durante el verano. Incluye salarios, variables, Seguridad Social, comisiones y la amortización anual de los traspasos. Las normas de La Liga fijan con carácter general un máximo de cinco temporadas para esa amortización. Por ejemplo, una operación de diez millones firmada por cinco años no supone necesariamente diez millones contra el límite de esa temporada: su coste de adquisición se repartiría, de manera simplificada, en unos dos millones anuales, a los que habría que sumar salario, comisiones y demás conceptos. El Deportivo ha firmado hasta 2031 a jugadores como Leo Román, Amatucci, Asp Jensen o Bright Ede. Ahí está una parte esencial de la planificación: el desembolso realizado este verano y el coste que soporta el LCPD 2026/27 son dos cosas completamente distintas.

Y el cierre del mercado llevó esa lógica todavía más lejos. Angeliño, Giménez y Casadó llegaron cedidos, los tres con opciones de compra, mientras que Adama Traoré aterrizó libre según las informaciones publicadas sobre la operación. En vez de afrontar ahora otros grandes traspasos por tres futbolistas de ese nivel, el Deportivo traslada una eventual inversión definitiva hacia el futuro. Naturalmente, las cesiones también consumen límite por los salarios asumidos, posibles cantidades pagadas por el préstamo y otros conceptos, pero los clubes no han hecho públicas todas esas condiciones y sería especulativo asignarles un coste concreto.

 

El verdadero secreto es la combinación de todas las piezas

Por eso reducir todo este mercado a que «Abanca pone el dinero» sería quedarse únicamente con una parte de la historia. Sin el respaldo del accionista probablemente no existiría el Deportivo financieramente robusto que hoy puede plantearse estas operaciones (o directamente desaparecería), pero el proceso es mucho más amplio: años de saneamiento y capitalización de deuda, una nueva inyección de fondos propios, el enorme incremento de ingresos que provoca el ascenso, casi 30.000 abonados, una plantilla que partía de costes propios de Segunda y 1º RFEF, contratos largos que distribuyen las amortizaciones y cesiones que permiten incorporar ahora a futbolistas que exigirían desembolsos mucho mayores mediante un traspaso definitivo. A ello se suma un club nuevamente atractivo para jugadores que buscan minutos y protagonismo en Primera.

El mercado del Deportivo, por tanto, no demuestra que tenga uno de los mayores límites salariales de Primera ni que pueda gastar sin control. Demuestra algo diferente: que ha llegado a la categoría con una estructura financiera saneada, liquidez, respaldo accionarial y, sobre todo, mucho más espacio para crecer que otros equipos que llevan años consumiendo su capacidad. Abanca ha construido buena parte del suelo económico sobre el que se sostiene el proyecto; el ascenso, los ingresos, la masa social y la forma en la que Fernando Soriano ha estructurado cada operación explican cómo ese suelo ha terminado convirtiéndose en uno de los mercados más sorprendentes de La Liga. @mundiario