Sabalenka busca el tricampeonato del US Open ante Rybakina, la nueva número uno

El estadio Arthur Ashe de Nueva York albergará este sábado un duelo estelar para definir a la nueva reina del Abierto de Estados Unidos. La bielorrusa Aryna Sabalenka y la kazaja Elena Rybakina colisionarán en el partido por el título de Grand Slam en un choque que enfrenta a las dos raquetas más dominantes del circuito femenino internacional durante los últimos dos cursos.

Sabalenka llega a la cita con el objetivo de conquistar su tercer trofeo consecutivo en Flushing Meadows tras derrotar en las semifinales a la estadounidense Jessica Pegula por 7-5 y 6-2. La tenista de 28 años ha mostrado un nivel intratable sobre la superficie dura neoyorquina, cediendo únicamente un parcial a lo largo de las seis rondas previas del torneo continental.

Por su parte, Rybakina se instaló en el choque decisivo tras completar una brillante remontada en la penúltima ronda frente a la local Coco Gauff. La campeona del Abierto de Australia busca amarrar su segundo grande de la temporada en un escenario de máxima exigencia física y mental frente a su gran rival en el circuito profesional.

El duelo entre ambas jugadoras supone el capítulo número 18 de un historial cargado de máxima paridad e intensidad. Aunque Sabalenka domina el balance general con diez victorias frente a siete de la kazaja, Rybakina ostenta un registro favorable de cuatro triunfos en los seis enfrentamientos disputados con un título de por medio.

Independientemente del resultado de la jornada de este sábado, el ranking mundial de la WTA vivirá una reestructuración histórica este próximo lunes. Elena Rybakina tiene garantizado el ascenso matemático al puesto número uno por primera vez en su carrera profesional, desbancando a la bielorrusa de la cima del tenis femenino.

Máxima tensión entre las dos mejores del planeta 

Uno de los factores determinantes que condicionarán este pulso de altura radica en que la gran favorita, oriunda de Minsk, afronta la cita completamente liberada de la losa asfixiante que supone defender el número uno mundial. Desprovista de esa pesada carga emocional, es altamente probable que recupere el instinto voraz y ese despliegue hiperagresivo que siempre ha definido su identidad sobre la pista, un manual de estilo que inexplicablemente diluyó en los últimos meses hasta permitir que su acérrima rival le arrebatara la cima de la WTA.

En la orilla opuesta, Elena Rybakina ha insistido con firmeza ante los medios de comunicación en que la llave maestra para doblegar el pulso pasa inexorablemente por mantener una eficacia altísima con el primer servicio. La kazaja sabe de sobra que blindar su saque y gestionar con precisión quirúrgica los momentos críticos en las pelotas de break resultará absolutamente innegociable para desequilibrar la balanza en los parciales definitivos.

Los pronósticos tácticos más puros coinciden en señalar que la solidez inquebrantable desde el fondo de la pista dictará sentencia en este duelo de poder a poder. Ambas finalistas personifican la vanguardia del tenis moderno, fundamentando sus opciones en una velocidad de bola atronadora y en una vocación ofensiva implacable que no concede un solo respiro desde el momento mismo del resto inaugural.

El desenlace sobre la pista central consagrará de forma indiscutible a la raqueta más letal y en forma del circuito femenino en este tramo del curso. Las dos dominadoras absolutas del planeta cruzan sus trayectorias una vez más en un cara a cara de pronóstico reservado, dispuestas a cincelar una página dorada en los anales de la historia reciente de los torneos de Grand Slam.

Porque las leyendas no se forjan únicamente acumulando trofeos en las vitrinas, sino abrazando la gloria cuando el abismo ruge más fuerte bajo los pies. Hoy, sobre la arcilla o el cemento de la gran final, el tenis no solo corona a una campeona, sino que asiste al renacimiento absoluto de dos titanes condenadas a devorar la eternidad a raquetazos. @mundiario