Abinader y su terrorismo medioambiental.

Por Charlie Núñez

El miércoles 2 de septiembre del 2026, el presidente de la República, Luis Rodolfo Abinader Corona, emitió el Decreto 615-26 declarando de alto interés nacional y prioridad estratégica el combate a lo que definió como terrorismo medioambiental y prometiendo una respuesta contundente contra los que agreden deliberadamente nuestros parques nacionales y recursos naturales “críticos”.

Como siempre, Abinader se presentó como el héroe de la película y saca a relucir que durante décadas, obviamente en gobiernos pasados, los parques nacionales carecían de la atención y seguridad jurídica necesarias por parte del Estado dominicano.

Informó Abinader que al inicio de su gestión se constató con sorpresa que la mayoría de estas áreas protegidas ni siquiera contaban con títulos de propiedad a nombre del Estado dominicano; caramba, Luis, caramba, te diste cuenta de eso hace seis años y ahora es que actúas. Ahora bien, si eran áreas protegidas, el título de propiedad a nombre del Estado no aporta nada a lo que ustedes están anunciando, lo que me hace ver que seguimos con marketing y nada más.

Sin títulos de propiedad, nadie puede acusar a los gobiernos de Balaguer de haber descuidado el medio ambiente; nuestra media isla fue otra a partir del programa “Quisqueya verde”, ejecutado en la primera gestión del PLD. Ahora bien, ¿qué puede exhibir como hecho concreto el gobierno de Luis Abinader en materia de medioambiente?.

Ya que por fin el presidente se sensibilizó, ya no enviarán fuerzas militares a reprimir a los hombres y mujeres que defienden los recursos naturales en la zona de Pueblo Viejo.

Ahora, a los que asesinaron a Francisco Ortiz en 2024, por intentar detener la extracción ilegal del río Tireo, se les incluirá el cargo de “terrorista medioambiental” y la pena será mayor.

Como siempre se ha denunciado que existe complicidad militar y oficial en estos delitos, ya veremos deteniendo y dando de baja a algunos y cancelando a funcionarios que, naturalmente, serán declarados “terroristas de la patria” y con sus respectivos sometimientos y condenas.

Cuando usted vaya en carretera, ya no verá “transportistas terroristas” llevando agregados extraídos ilegalmente, por “células terroristas” de los ríos Tireos, Yaque del Norte, Nizao, Guayubín, Yuna, Yaque del Sur… No, este creo ya está muerto.

Los peces, manglares, corales y otros seres vivos menos importantes, como los seres humanos, que resistían los “ataques terroristas” en la playa Los Negros y Puerto Viejo en Azua, deben estar de fiesta, al menos, los que aún viven.

Ahora bien, señor presidente, autoridades civiles y militares, productores agrícolas, ingenieros de la construcción, políticos de todos los partidos y ciudadanía en general, esta tierra nuestra, bendecida por Dios, no puede seguir tapando todo con cemento.

¿Acaso no es terrorífico para el futuro del país ver fusilar tantos árboles ante la mirada indiferente de todos y ver sepultar tanta tierra de producción agrícola para sembrar varillas y cemento?.

Pongámosle atención a eso en los 48 mil kilómetros cuadrados de la media isla, a no ser que la varilla y el cemento sean el alimento del futuro y no nos hayan dicho nada.

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