Ceuta traslada a Europa la fractura española: bronca por Marruecos y pacto ciego en la frontera

La fractura política española sobre Ceuta cruzó este martes los Pirineos y aterrizó en el Parlamento Europeo. Estrasburgo reprodujo, con acento francés, el mismo enfrentamiento que desde finales de julio enfrenta al Gobierno de Pedro Sánchez con PP y Vox. Mientras los populares y la derecha reclaman señalar a Marruecos como responsable de la crisis, los socialistas se resisten a atribuir a Rabat una responsabilidad que, según sostienen, no está acreditada y reclaman concentrar el debate en la respuesta común de la Unión Europea.

En medio de la batalla política apareció, sin embargo, un terreno compartido. El comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, calificó lo sucedido de “test de estrés” para la Unión y defendió redoblar los esfuerzos para proteger las fronteras exteriores. La prioridad, dijo, es que quienes hayan entrado irregularmente y no tengan derecho a permanecer en España sean retornados rápidamente a Marruecos.

El Partido Popular llegó al pleno decidido a “europeizar” la crisis. La vicepresidenta portavoz del Grupo del Partido Popular Europeo, Dolors Montserrat, acusó a Marruecos de ser responsable “por acción o por omisión” y que, al tratarse de un socio clave de la UE, debería “responder con respeto y reciprocidad”. También reprochó a Sánchez su actuación durante la emergencia, por haber permanecido de vacaciones mientras la avalancha humana desbordaba las capacidades de la ciudad autónoma, por lo que lo ha tildado de “cómplice y culpable”.

Además, la resolución promovida por los populares a ser aprobada este jueves, que en su núcleo es respaldada por el grueso de los grupos europeos, reclama a Rabat que cumpla sus compromisos sobre control fronterizo, retornos y cooperación migratoria y plantea elevar la presión política sobre el país vecino. Sin embargo, el desacuerdo con el resto de fuerzas aparece cuando la discusión abandona el terreno de la seguridad fronteriza y entra en el de las responsabilidades políticas de Marruecos y del Ejecutivo español.

Vox fue todavía más lejos. El eurodiputado Jorge Buxadé planteó “suspender el acuerdo de asociación con Marruecos y todos los acuerdos internacionales con Marruecos, salvo, obviamente, los de retorno y expulsión de los marroquíes”, así como “todos los pagos pendientes a Marruecos, la expedición de visados de entrada de nacionales marroquíes, la concesión de permisos de residencia”. El representante del partido de Santiago Abascal, encuadrado en el grupo Patriotas por Europa (PfE), ha desplegado así las propuestas que Bambú viene defendiendo en España.

Los eurodiputados de los Socialistas y Demócratas (S&D) respondieron desde una lógica diametralmente opuesta. La líder de los socialistas, Iratxe García, rechazó convertir el debate en un ajuste de cuentas con el Gobierno español y defendió que la respuesta europea debe ser común ante cualquier utilización de los movimientos migratorios como instrumento de presión. La presidenta de los socialdemócratas europeos reclamó solidaridad entre los Estados miembros y recordó los precedentes de Polonia y Lituania frente a la instrumentalización migratoria desde Bielorrusia, así como cargó contra la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, por la crisis migratoria de la isla de Lampedusa, tras la cual considera que no puede dar lecciones.

 

El punto más delicado: qué papel jugó Marruecos

Ahí está el principal cortocircuito entre las dos grandes familias políticas españolas representadas en Estrasburgo. El PP sostiene que Rabat debe asumir responsabilidades por lo ocurrido. El Gobierno español, en cambio, mantiene que no existen “pruebas sólidas” para atribuir al Estado marroquí la organización de la entrada masiva.

La propia Comisión Europea ha evitado establecer públicamente esa atribución. Brunner habló de ataques híbridos e instrumentalización de migrantes como uno de los elementos que deben analizarse, pero centró su intervención en la necesidad de recuperar el control fronterizo y resolver la situación sobre el terreno.

El debate también ha puesto sobre la mesa la controvertida cuestión de la regularización extraordinaria de inmigrantes aprobada por España. Los populares pretenden introducir una referencia a esta política en la resolución, mientras los socialistas rechazan un texto que la vincule con la crisis. La Comisión Europea, por su parte, ha descartado establecer esa relación. La resolución que se vote el jueves será, por tanto, una prueba de hasta dónde pueden llegar los grupos europeos para construir un lenguaje común sobre una crisis que en España se ha convertido en uno de los principales campos de confrontación entre Gobierno y oposición.

 

Rabat envía a los eurodiputados un correo

Marruecos tampoco quiso permanecer al margen del debate. La representación del reino alauí ante la UE y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) remitió un correo a eurodiputados en vísperas del pleno para exponer su posición y comprometerse a readmitir a “todas las personas afectadas”, incluidos ciudadanos marroquíes, menores no acompañados y nacionales de terceros países. La eurodiputada del PNV integrada en las filas de Renew Europe, Oihane Agirregoitia, hizo público el contenido del mensaje durante el debate.

El documento rechaza cualquier responsabilidad marroquí en la crisis y sostiene que las autoridades están investigando sus causas y los actores que pudieron intervenir. “Dada la naturaleza excepcional, la magnitud y la complejidad de esta lamentable situación, Marruecos se compromete a readmitir a todas las personas afectadas, incluidos los ciudadanos marroquíes, los menores no acompañados y los nacionales de terceros países. Pues hágase porque las imágenes y la información que estamos recibiendo no dicen lo mismo”, reza el correo electrónico leído por Agirregoitia.

El texto asegura que “las autoridades marroquíes están trabajando para determinar las causas y los actores que se encuentran detrás de esta situación”, lo que implica “examinar el evidente papel desempeñado por la desinformación difundida a través de las redes sociales, así como la manipulación de personas vulnerables por parte de redes de tráfico ilícito de migrantes y trata de seres humanos”.

El correo utiliza además una baza especialmente significativa, por la propia línea oficial que trazó La Moncloa. “El Gobierno español ha declarado públicamente que la información de la que dispone no permite responsabilizar a Marruecos de estos acontecimientos”, afirma el mensaje, que señala también que el Ejecutivo de Sánchez “ha reconocido la rápida y activa cooperación de Marruecos para facilitar el retorno de la gran mayoría de los migrantes en situación irregular”.

 

El Estado marroquí cierra el mensaje afirmando que “merece la pena plantearse” varias cuestiones, entre ellas “¿qué interés tendría Marruecos en provocar una grave crisis con España y la Unión Europea, especialmente en un momento en el que la UE es el principal socio de Marruecos y las relaciones entre Marruecos y la UE atraviesan una fase de mayor fortalecimiento y consolidación?”. @mundiario