La crisis de Ceuta ha terminado trasladando al Parlamento Europeo una de las fracturas más profundas de la política migratoria comunitaria. La resolución aprobada este jueves obtuvo 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones, en una votación que dejó fuera el tradicional consenso entre las principales familias europeístas. El texto partía de una iniciativa del Partido Popular Europeo (PPE) y recibió el respaldo de grupos ultraconservadores, de derecha radical y algunos liberales, mientras los socialistas se opusieron mayoritariamente.
El documento condena los cruces masivos hacia Ceuta desde Marruecos y califica la instrumentalización de la migración irregular como una “herramienta de guerra híbrida” contra la integridad territorial de un Estado miembro. También expresa su apoyo a Ceuta y Melilla como ciudades españolas y europeas y reclama reforzar la protección de las fronteras exteriores de la Unión.
La votación tiene carácter político y no constituye una decisión vinculante de suspensión del acuerdo con Marruecos. El Parlamento, además, no dispone por sí solo de la capacidad para romper el marco bilateral de asociación. Lo que sí hace el texto es elevar considerablemente la presión sobre Rabat y sobre la Comisión Europea para que la cooperación migratoria tenga consecuencias en la relación económica con Rabat.
La parte más significativa de la resolución se refiere precisamente a la relación entre cooperación migratoria y beneficios europeos. El Parlamento sostiene que las relaciones con los países vecinos deben basarse en la reciprocidad y reclama que el acceso preferente al mercado comunitario y a la financiación de la UE quede condicionado a una cooperación eficaz en gestión fronteriza, lucha contra el tráfico de migrantes, identificación y readmisión.
La resolución aprobada por las derechas “condena, en los términos más enérgicos, los cruces ilegales masivos a Ceuta desde Marruecos, por tierra y por mar, y la instrumentalización de la migración irregular como herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro”. La Eurocámara también insta a Rabat “que asuma sus responsabilidades como socio clave de la UE y cumpla sus compromisos relativos a la gestión de fronteras, el retorno y la cooperación en materia de migración”.
El Parlamento Europeo ha dicho claro que Ceuta no se vende. Se defiende. Aprobamos una Resolución que exige a Sánchez aplicar inmediatamente el Pacto Europeo de Migración y Asilo, garantizar la seguridad y acelerar el retorno de adultos y menores. Con un mensaje nítido a Marruecos: la soberanía y la integridad territorial de España no se negocian. Se respetan. Incondicionalmente. Rabat debe asumir su responsabilidad y readmitir a todos los irregulares. Europa logra en 3 días lo que Sánchez no ha hecho en 50: escucha, ayuda y soluciones. Ceuta no está sola. Toda Europa está con ella.
— Dolors Montserrat (@DolorsMM) September 17, 2026
El aviso a Rabat: dinero y acceso al mercado
La relación económica es capital para el país magrebí. El Acuerdo Euromediterráneo de Asociación, firmado en 1996 y en vigor desde 2000, establece el marco para el diálogo político, la liberalización progresiva del comercio y la cooperación económica y financiera.
A ello se suman los fondos comunitarios. La Comisión señala que entre 2021 y 2024 Marruecos recibió unos 222 millones de euros específicamente dentro del sobre regional destinado a migración, mientras la asignación bilateral indicativa de la UE para el país magrebíen 2021-2024 ascendió a 931 millones en subvenciones. Para 2025-2027 existe además un nuevo sobre regional para migración en el norte de África de 675 millones, con partidas destinadas a gestión migratoria, seguridad fronteriza, retornos y cooperación con Rabat.
El texto finalmente aprobado no llegó tan lejos como pretendían algunas de las enmiendas presentadas por el grupo Patriotas por Europa (PfE), al que pertenece Vox. Esas propuestas reclamaban paralizar las ayudas comunitarias a Rabat y suspender el Acuerdo de Asociación hasta que se resolviera la crisis.
Esas enmiendas fueron rechazadas. La fórmula aprobada optó por vincular el acceso a determinados beneficios económicos y financieros a la cooperación marroquí, sin decretar la ruptura del acuerdo. El Acuerdo de Asociación constituye uno de los principales instrumentos de la relación entre la UE y Marruecos y no puede quedar suspendido automáticamente por una resolución política del Parlamento Europeo. Cualquier modificación sustancial exigiría seguir los procedimientos institucionales correspondientes.
Críticas a la regularización de Sánchez
El texto también apunta directamente a la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez. Los eurodiputados expresan su preocupación por la regularización extraordinaria a gran escala aprobada por España y sostienen que puede actuar como incentivo para nuevos desplazamientos irregulares,
La resolución pide a la Comisión que estudie sus posibles efectos sobre los movimientos secundarios dentro de la UE y sobre el funcionamiento del espacio Schengen. En concreto, el Parlamento afirma que la política española “genera un efecto llamada y transmite el mensaje equivocado” a potenciales migrantes y a las redes de tráfico. Se trata de una valoración política contenida en la resolución, no de una conclusión independiente de la Comisión Europea.
A pesar de que la Comisión Europea ha desvinculado la regularización extraordinaria de Sánchez de la crisis en Ceuta, los eurodiputados aseguran que puede “fomentar nuevos intentos” de cruce. “Socava la confianza en la política migratoria común”, reza la resolución, que también alerta de que “puede tener impacto en los demás Estados miembros, en el espacio Schengen y en la UE en su conjunto”.
Bruselas, por su parte, ha establecido desde la entrada en aplicación del Pacto sobre Migración y Asilo un marco específico para abordar tanto la presión migratoria como las situaciones de crisis e instrumentalización. El nuevo sistema contempla controles en las fronteras exteriores, procedimientos de asilo y retorno y mecanismos de solidaridad entre los Estados miembros.
El voto que retrata la fractura europea
La resolución de Ceuta supone además un giro copernicano en la posición de los grupos de izquierdas. En 2021, después de la entrada masiva registrada entonces en la ciudad autónoma, el Parlamento Europeo había aprobado una posición de respaldo, que condena el uso de la migración y de los menores como instrumento de presión política contra un Estado miembro. Cinco años después, la inmigración se ha convertido en uno de los asuntos que más dividen al Parlamento y la búsqueda de una resolución común en el seno de la coalición histórica de populares, socialdemócratas y liberales no ha prosperado.
El resultado ha sido una mayoría formada alrededor del PPE y los grupos de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), PfE y Europa de las Naciones Soberanas (ESN), con la oposición de buena parte de la izquierda parlamentaria. La votación muestra así que Ceuta no solo ha abierto un conflicto entre España y Marruecos: también se ha convertido en un nuevo campo de batalla sobre el rumbo de la política migratoria europea.
La resolución reclama además que España utilice plenamente los fondos de emergencia y los recursos operativos europeos disponibles, refuerce la protección de la frontera y coopere con la investigación judicial sobre los acontecimientos de julio. También pide a España y Marruecos intensificar la cooperación en materia de retorno y readmisión de las personas que entraron durante la crisis. @mundiario
