Una goleada que sirve para curar heridas: el Celta aplastó 5-0 al Racing

La espera se hizo eterna en las gradas de Balaídos, pero el Celta de Vigo despejó de golpe todas las dudas acumuladas en el arranque del campeonato. El conjunto celeste firmó una tarde redonda frente a su público y estrenó su casillero de victorias por la puerta grande, desatando una auténtica fiesta de goles que reconcilia al equipo con su afición tras un inicio de curso áspero.

El gran protagonista de la velada fue Pablo Durán, erigido en la pesadilla constante de la zaga visitante. Con un doblete cargado de oportunismo y voracidad en el área, el delantero comandó el festival ofensivo de los gallegos, demostrando que cuando el bloque se asocia con fluidez, la pegada aparece para sentenciar cualquier resistencia.

A la fiesta del ariete se sumó el empuje del centro del campo, con Miguel Román aprovechando su llegada desde segunda línea para perforar la red y un combativo Ilaix Moriba que impuso su jerarquía en los metros finales para ampliar distancias. El broche a la goleada lo puso Hugo González desde el punto de penalti, rubricando con un disparo templado el definitivo y rotundo cinco a cero.

En la otra cara de la moneda quedó un Racing de Santander absolutamente noqueado, incapaz de poner orden en una estructura defensiva que se agrieta a la mínima embestida. El cuadro cántabro volvió a evidenciar una alarmante fragilidad para cerrar espacios y sostener las acometidas rivales cuando el partido se le pone cuesta arriba.

Para los santanderinos, el correctivo en Vigo adquiere tintes de pesadilla continuada. Apenas unos días después de encajar siete dianas a manos del FC Barcelona, el Racing encadena otra manita demoledora que dispara todas las alarmas en su caseta y le obliga a una reflexión urgente para frenar una sangría que amenaza su estabilidad deportiva.

El calendario que se le viene al Celta

La afición celeste tendrá que armarse de paciencia para comprobar si este vendaval ofensivo tiene continuidad o queda en un espejismo. El Celta no volverá a pisar el verde hasta el próximo 11 de octubre, obligado a lidiar con el parón internacional provocado por los compromisos de las selecciones y la Nations League antes de retomar el pulso a la competición doméstica.

El escenario del regreso será el Martínez Valero, donde los vigueses se medirán a un Elche inmerso en una realidad angustiosa. El duelo medirá dos dinámicas con urgencias opuestas: mientras los gallegos intentarán asentarse en la zona templada de la tabla sin sobresaltos, el cuadro ilicitano saltará con el cuchillo entre los dientes para arañar puntos que le permitan huir del pozo del descenso.

Esa visita a tierras alicantinas será apenas el prólogo de un auténtico maratón competitivo. Tan solo cuatro días después de medirse al Elche, la exigencia se disparará al máximo nivel con la visita de un gigante continental como la Juventus de Turín, una cita de alto voltaje que pondrá a prueba la profundidad y madurez de la plantilla celeste.

El calendario de octubre no concederá un solo respiro en las semanas posteriores. La agenda se comprime con compromisos de máxima tensión ante el Deportivo Alavés en el torneo doméstico, un duelo europeo de pura mística frente al Celtic de Glasgow y el cierre de mes en la siempre exigente batalla frente al Real Betis.

Balaídos respira aliviado tras la balsámica manita al Racing, pero el verdadero desafío empieza ahora. Queda por ver si la inyección anímica y el golpe de autoridad del 5-0 bastan como combustible para sostener el ritmo en un otoño implacable que marcará las aspiraciones reales del Celta esta campaña. @mundiario