El fútbol de élite acostumbra a premiar los focos mediáticos por encima del rendimiento táctico silencioso. En la carrera final hacia el Balón de Oro, cuya votación internacional de periodistas concluye en apenas diez días, el Paris Saint-Germain ha decidido rediseñar su estrategia propagandística de forma drástica. Para sorpresa del entorno internacional, la cúpula parisina ha dejado caer a Fabián Ruiz de sus prioridades electorales, apostando todas sus fichas a las figuras de Ousmane Dembélé y Khvicha Kvaratskhelia de cara a la gala del próximo 26 de octubre en Londres.
Según informa el diario As, en el artículo firmado por Andrés Onrubia, la marginación mediática del mediocentro de Los Palacios resulta incomprensible si se acude a los fríos registros estadísticos. Fabián ostenta una condición irrepetible dentro de la nómina de 30 candidatos seleccionados por France Football: es el único futbolista sobre el planeta que conquistó tanto la Champions League como el Mundial en el último curso deportivo. Sin embargo, su peso decisivo en la medular del PSG y de la selección española no parece suficiente argumento comercial para las oficinas de la capital francesa.
El propio centrocampista andaluz nunca ocultó su ilusión por alzarse con el dorado esférico. En una reciente entrevista concedida al diario L’Équipe, el exjugador del Real Betis reivindicó su cosecha con total naturalidad: «No estaría mal ganar el Balón de Oro. Nadie ha hecho, por títulos, mejor temporada que yo». Sus palabras, cargadas de una incontestable lógica deportiva, cayeron no obstante en saco roto dentro de un club obsesionado con el impacto visual de sus atacantes.
La postura inicial de la entidad parisina fue muy diferente cuando se abrieron los plazos de nominación. En las primeras semanas de carrera, Fabián Ruiz compartió protagonismo estelar junto a Dembélé y Kvaratskhelia en un reportaje conjunto para The Athletic, interpretado en París como un respaldo institucional unánime. El palaciego desfiló además por los micrófonos de Telefoot y por las páginas de la propia revista France Football sin sospechar el volantazo que se avecinaba.
El giro de timón se consumó en cuestión de días a través de los canales oficiales del club. Esta misma semana, el flamante campeón continental publicó un vídeo en sus redes donde Dembélé y el astro georgiano bromeaban abiertamente sobre sus opciones de galardón, una pieza audiovisual respaldada por una entrevista concedida a la BBC. Sin comunicados formales de por medio, la realidad es que el español fue desterrado de las conversaciones públicas de la entidad.
Evitar a toda costa lo que le ocurrió a Vinicius en 2024
De acuerdo a As, detrás de este movimiento entre bambalinas se esconde un cálculo electoral pragmático y milimétrico. En los despachos del Parque de los Príncipes cundió el pánico ante una excesiva fragmentación del sufragio que perjudicara a su bloque de nominados en una edición huérfana de un monarca indiscutible. Para evitar que los votos afines a París se diluyan entre la medular y el ataque, el club optó por polarizar la atención en sus dos delanteros más mediáticos.
Irremediablemente, se viene a la cabeza lo ocurrido con la candidatura de Vinicius en 2024. El brasileño, estrella indiscutible del Real Madrid que ganó el doblete de Liga y Champions, vio como sus compañeros, Jude Bellingham y Dani Carvajal, le arrebataron importantes votos entre los periodistas acreditados, que a la postre fueron vitales para que el Balón de Oro terminara recayendo en las manos de Rodrigo Hernández.
Es precisamente por ello que la presión externa también precipitó este repliegue estratégico. Con figuras colosales como Kylian Mbappé, Lamine Yamal y Harry Kane exhibiendo músculo competitivo y acaparando elogios globales, el PSG consideró prioritario levantar una muralla mediática agresiva en torno a sus atacantes, convencidos de que el desborde y los goles tienen mayor calado psicológico entre los corresponsales internacionales que el rigor posicional.
¿Y Ferran?
Fabián Ruíz no será el único damnificado de este rumbo que ha tomado la política mediática del PSG de cara a la próxima gala del Balón de Oro. Si el centrocampista andaluz, ganador de todo durante el año futbolístico se queda lejos de la prioridades de su club, el escenario es igual de malo para Ferran Torres.
El autor del gol que le dio a España el título en la final del Mundial 2026, también se encuentra en la lista de nominados al preciado galardón, gracias también a su gran temporada con el Barça. Precisamente, por eso, se puede dar por hecho que no está en la agenda de su actual club respaldarle a la par de Dembéle y Kvaratskhelia.
¿Resultará la estrategia?
El desenlace del cónclave londinense pondrá a prueba el verdadero alcance de la maquinaria parisina. El PSG se ha volcado sin disimulo en aupar a Ousmane Dembélé o a Khvicha Kvaratskhelia al trono del fútbol planetario, asumiendo sin reparos el coste moral de invisibilizar a su pieza más laureada sobre el césped.
Fabián Ruiz y Ferran Torres asisten al veredicto final con la serenidad del deber cumplido, pero también con la amargura de quien se sabe ninguneado en su propia casa. Londres dictará sentencia y medirá qué pesa más en la balanza: si el brillo estridente de los focos mediáticos o la nobleza silenciosa del talento que, aun relegado a las sombras por su propio club, ya demostró ser el alma dorada del juego. @mundiario
