Friedrich Merz afronta una de las mayores crisis políticas desde que llegó a la Cancillería alemana. La CDU ha sufrido un revés histórico en las elecciones regionales celebradas en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín, en unos comicios que han reforzado a formaciones situadas en los extremos del espectro político y han abierto nuevas dudas sobre la capacidad del Gobierno federal para mantener su hoja de ruta.
El golpe más contundente se produjo en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La CDU obtuvo finalmente un 4,9% de los votos, por debajo del umbral del 5% necesario para conseguir representación en el Parlamento regional. Es la primera vez desde la fundación de la República Federal que los democristianos quedan fuera de un parlamento regional tras unas elecciones. El propio Merz calificó el resultado de “desastre”.
En Berlín, la situación tampoco fue favorable para los conservadores. La CDU perdió posiciones frente a Die Linke, mientras la AfD mantuvo una presencia destacada. El resultado dibuja un mapa político cada vez más fragmentado y dificulta al Gobierno de Merz trasladar a las urnas el respaldo que necesita para sacar adelante sus reformas.
Los comicios regionales han supuesto una nueva llamada de atención para el canciller. La CDU ya había sufrido un duro revés a comienzos de septiembre en Sajonia-Anhalt, donde la AfD consiguió un resultado cercano al 44% y se convirtió en la fuerza dominante.
Ahora, apenas dos semanas después, el partido de Merz vuelve a perder terreno en dos territorios relevantes. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental la AfD fue la formación más votada, mientras que en Berlín Die Linke logró situarse en primera posición.
El resultado muestra que el descontento con los partidos tradicionales está beneficiando a fuerzas políticas muy diferentes entre sí. Mientras en el noreste la AfD capitaliza una parte importante del malestar, en Berlín el voto se desplaza hacia la izquierda.
Esta fragmentación complica todavía más el escenario para Merz, que gobierna Alemania mediante una coalición entre la CDU/CSU y el SPD.
La AfD vuelve a avanzar
Uno de los datos que más preocupa al bloque conservador es la consolidación de la AfD. La formación ha conseguido encadenar buenos resultados en varias elecciones regionales y continúa aumentando su peso político.
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la AfD se situó claramente por delante de sus rivales. El partido ha conseguido atraer a votantes descontentos con el coste de la vida, la situación económica y las políticas migratorias, además de plantear posiciones favorables a recuperar relaciones energéticas con Rusia.
El avance de la formación ultraderechista se produce, además, en un momento en el que la CDU intenta mantener el llamado cordón sanitario que impide pactos con AfD. Ese aislamiento limita las posibilidades de la formación de entrar en gobiernos regionales, pero no evita que sus resultados ejerzan presión sobre el resto de partidos.
Una coalición bajo presión
El resultado de las elecciones regionales también afecta directamente a la relación entre CDU/CSU y SPD. Aunque los comicios no determinan la continuidad inmediata del Gobierno federal, sí pueden modificar el equilibrio interno de la coalición.
Merz llegó a las elecciones del domingo después de haber recibido el respaldo de los presidentes regionales de la CDU. El apoyo pretendía transmitir unidad interna en un momento en el que habían comenzado a aparecer dudas sobre su liderazgo.
Ahora, el partido deberá analizar cómo responder a unos resultados que han debilitado su posición. La dirección de la CDU ha convocado reuniones para estudiar las consecuencias electorales y decidir cómo afrontar la nueva situación.
Por el momento, Merz mantiene su intención de continuar al frente del Ejecutivo y ha rechazado convertir estos resultados en una razón para abandonar su programa.
El canciller ha defendido que Alemania necesita mantener el rumbo de las reformas pese al golpe electoral. Su argumento es que los problemas estructurales del país no pueden quedar paralizados por los resultados de unos comicios regionales.
Merz ha advertido de que Alemania necesita cambios para recuperar su fortaleza económica y reforzar la confianza en sus instituciones. También ha reconocido que el ambiente político y social se ha vuelto más duro y que la confianza en las instituciones está disminuyendo.
Su posición coincide con la de Klingbeil, aunque el SPD admite que la coalición debe analizar por qué no está logrando convencer a una parte importante del electorado. El desafío consiste ahora en transformar las reformas anunciadas en medidas concretas capaces de mejorar la percepción de la situación económica.
Alemania afronta un escenario cada vez más fragmentado
Los resultados del domingo dibujan una realidad que trasciende a Merz y a su partido. Los electores alemanes están castigando a las formaciones tradicionales en favor de alternativas situadas tanto a la derecha como a la izquierda, aunque las razones y los perfiles electorales varían según el territorio.
La CDU pierde fuerza en regiones donde tradicionalmente ha tenido presencia, el SPD tampoco consigue capitalizar el desgaste del Gobierno y AfD continúa avanzando.
La situación económica, la inmigración, el coste de la vida y el debate sobre la política energética forman parte de las preocupaciones que están modificando el comportamiento electoral.
Para Merz, el problema inmediato consiste en recuperar la confianza sin romper la coalición que sostiene su Gobierno.
Las elecciones regionales no deciden por sí mismas el futuro del Ejecutivo federal, pero sí han aumentado considerablemente la presión sobre el canciller. La CDU acaba de registrar su peor resultado histórico en unas elecciones regionales en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, mientras que en Berlín ha quedado por detrás de Die Linke y ha perdido parte del terreno que ocupaba. Al mismo tiempo, AfD consolida su crecimiento y convierte el descontento con los partidos tradicionales en una de las principales claves de la política alemana.
Merz insiste en que seguirá adelante con su programa y que Alemania necesita reformas precisamente para superar la situación actual. Ahora tendrá que demostrar que la coalición con el SPD puede mantener la estabilidad política, impulsar esas reformas y recuperar el respaldo ciudadano antes de que las próximas elecciones regionales vuelvan a medir la fortaleza de su Gobierno.
El golpe electoral no derriba al Ejecutivo, pero sí cambia el escenario: Merz conserva el poder, mientras su CDU afronta una crisis interna y el avance de AfD convierte cada nueva cita electoral en una prueba para la coalición alemana. @mundiario
