Qualcomm renueva sus licencias con Apple desde el 1 de abril de 2027 sin desvelar las cifras del acuerdo. El anuncio llega poco más de seis meses antes de que caduque el pacto vigente, que expira el 31 de marzo de 2027, y abre la incógnita de cuántos ejercicios cubre la prórroga.
Claves de la operación
- Entra en vigor el 1 de abril de 2027. El contrato actual termina el 31 de marzo de ese año y Qualcomm no ha precisado ni el importe ni la duración de la nueva licencia.
- Apple ya diseña sus propios módems 5G. Solo la versión estadounidense del iPhone 18 Pro Max sigue montando un módem de Qualcomm; el resto de la gama usa los chips C2 y C1X.
- El canon de patentes no depende del chip. Aunque deje de comprar módems, Apple seguirá necesitando licenciar las patentes esenciales de 4G y 5G de la compañía.
El negocio que Apple no puede sustituir con ingeniería propia
Este contrato no nace de una negociación amistosa, sino del final de una guerra judicial. Tras años de litigios cruzados, ambas compañías sellaron en 2019 un acuerdo de licencias de patentes de seis años con entrada en vigor el 1 de abril de aquel ejercicio. Una extensión de dos años, ya ejecutada, llevó la caducidad hasta el 31 de marzo de 2027. La extensión firmada en 2019 agota su recorrido en marzo de 2027, y según Reuters existía la opción de sumar otros dos ejercicios, lo que dejaría la licencia vigente hasta marzo de 2029, aunque la compañía no ha confirmado ni el plazo ni la cifra.
Qualcomm sostiene sus cuentas sobre dos patas: la venta de procesadores y módems, y el canon que cobra por el uso de su cartera de patentes. La segunda aporta previsibilidad, porque no depende de ganar cada generación de teléfono. Cualquier fabricante que venda un móvil conectado a una red móvil paga por licenciar patentes esenciales, y esa obligación viaja con el estándar, no con la marca del aparato.
El contrato de patentes es independiente del suministro de módems, y ahí está la clave del anuncio. Qualcomm mantiene un segundo acuerdo para vender módems a Apple en los lanzamientos de teléfonos previstos hasta finales de 2026. A partir de ahí, la relación como proveedor de componentes queda en el aire.
De proveedor a competidor: el mapa de módems que se estrecha
La fotografía de la gama actual explica por qué la renovación llega ahora. De todos los modelos en el mercado, solo la versión estadounidense del iPhone 18 Pro Max sigue montando un módem de Qualcomm. El iPhone 18 Pro y el iPhone Duo llevan el módem C2 de Apple en todo el mundo, igual que el iPhone 18 Pro Max comercializado fuera de Estados Unidos. Los iPad Pro y iPad Air con conectividad celular usan el C1X, la generación anterior del chip diseñado en Cupertino.
El efecto llega al escaparate español. El iPhone 18 Pro Max que se vende en España es la variante internacional, la que funciona con el módem C2 y no con el componente de Qualcomm. El iPhone que se vende en España usa el módem de Apple, y ese relevo ya está cerrado en la gama alta. Para las operadoras que comercializan el terminal, empezando por Telefónica Orange y Vodafone, el cambio es neutro: el usuario compra el mismo producto con independencia de quién fabrique el módem.
Apple puede sustituir el módem con ingeniería propia, pero no el catálogo de patentes que exige cualquier teléfono conectado a una red 5G.
El riesgo de concentración que Qualcomm no ha resuelto
La renovación despeja parte de la incertidumbre que arrastra el valor desde que Apple confirmó su apuesta por el módem propio, pero no resuelve el problema de fondo. Qualcomm pierde la venta del componente en la gama alta del iPhone y conserva el canon. Analizamos el movimiento como lo que es: una prórroga defensiva. La compañía detalla el peso de cada división en su información para inversores, y la lectura es clara: el negocio que sostiene las cuentas es el que no depende del hardware.
El riesgo es de concentración. Unos pocos fabricantes sostienen una parte muy alta de los ingresos por licencias, y Apple lleva años entre ellos. La concentración de clientes es el punto débil del negocio de licencias. Cuando el mayor pagador se convierte además en competidor tecnológico, la posición negociadora del licenciante se estrecha, por mucha cartera de patentes que acumule. Es el mismo pulso que ya se vivió en la batalla judicial entre ambas compañías, resuelta con una firma y no con una sentencia.
Conviene seguir, más que la firma, el vencimiento del contrato de suministro de módems, que cubre los lanzamientos de teléfonos hasta finales de 2026. Si el nuevo acuerdo de licencias se extiende hasta marzo de 2029, Qualcomm se garantiza ejercicios de caja sin sobresaltos mientras busca negocio fuera del iPhone. Si se limita a un plazo más corto, volverá a sentarse a negociar con Apple en un escenario incómodo: ya no le venderá un solo módem para su gama alta.
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