Alejandro “Papu” Gómez pasó de levantar la Copa del Mundo en Qatar a convertirse en uno de los grandes interrogantes de la Selección argentina de Lionel Scaloni. No fue simplemente una ausencia más: fue un jugador que formó parte del grupo campeón, compartió vestuario con Messi y otros referentes y, sin embargo, desapareció de las convocatorias después de aquel Mundial. La explicación inicial apuntó a una lesión, pero después apareció la sanción por dopaje y el caso adquirió otra dimensión. A día de hoy, existe información sobre su carrera y su suspensión, pero no una explicación pública completa de por qué dejó de formar parte del proyecto de Scaloni.
El dato más llamativo es que el Papu no terminó Qatar como una pieza secundaria cualquiera. Había sido titular contra Arabia Saudí y Australia y terminó participando de dos encuentros del torneo, aunque una lesión de tobillo le impidió continuar en la competición. Después llegó la celebración del campeonato y su ausencia comenzó a llamar la atención. Gómez no fue convocado para los primeros partidos posteriores al Mundial y, con el paso de los meses, aquella ausencia circunstancial se transformó en una exclusión permanente.
Durante 2023 comenzaron a conocerse detalles que cambiaron completamente la lectura del caso. El Papu había dado positivo en un control antidopaje por terbutalina, una sustancia prohibida, y posteriormente recibió una suspensión de dos años. El futbolista sostuvo que había ingerido accidentalmente un jarabe para la tos de uno de sus hijos y reconoció que el error había sido suyo, aunque rechazó la idea de haber buscado una ventaja deportiva. La sanción terminó condicionando los últimos años de una carrera que parecía encaminada hacia otra despedida.
Pero ahí aparece la pregunta que sigue sin tener una respuesta pública definitiva: ¿el dopaje explica realmente su desaparición de la Selección o simplemente coincidió con una decisión deportiva que Scaloni ya había tomado? Esa diferencia es fundamental. No existe una declaración pública del entrenador que permita afirmar que el caso antidopaje fue la razón concreta por la que dejó de convocarlo. Tampoco existe una explicación oficial que permita asegurar que hubo una ruptura interna con sus compañeros. Los rumores crecieron precisamente porque el silencio dejó espacio para todo tipo de interpretaciones.
Del campeón del mundo al futbolista que quedó fuera de la foto
El propio Gómez ha hablado de su relación con Scaloni en términos muy diferentes a los que podría sugerir la historia de un supuesto enfrentamiento. En 2025 recordó con admiración al entrenador, con quien incluso había compartido vestuario en Atalanta, y destacó su capacidad para gestionar grupos y su cercanía con los jugadores. También contó que Scaloni lo conocía personalmente y que entendía lo que podía aportar tanto dentro como fuera del campo. Esa versión no encaja fácilmente con la idea de una enemistad abierta entre ambos.
Lo que sí resulta evidente es que el ciclo cambió después de Qatar. Argentina mantuvo una estructura muy reconocible y Scaloni continuó confiando en buena parte de los campeones del mundo. En 2026, 17 de los 26 futbolistas convocados para el Mundial habían formado parte del plantel campeón de Qatar, una continuidad que hace todavía más visible la ausencia de Gómez. No se trata, por tanto, de que Scaloni haya borrado a toda aquella generación: algunos permanecieron durante años, mientras que el Papu quedó fuera de ese proceso.
También hay que entender el contexto futbolístico. Gómez tenía ya una edad avanzada para el alto nivel, había sufrido problemas físicos y competía por un espacio en una zona donde Argentina acumulaba alternativas. La aparición y consolidación de jugadores como Alexis Mac Allister, Enzo Fernández, Rodrigo De Paul, Giovani Lo Celso o Nicolás González modificó las necesidades del equipo. La Selección campeona empezó a evolucionar y Scaloni construyó una estructura menos dependiente de futbolistas que habían sido importantes en determinados momentos del proceso.
Sin embargo, hay algo que hace diferente su caso: el Papu no desapareció antes de ganar el Mundial; desapareció después de ganarlo. Esa circunstancia convierte su historia en una especie de epílogo incómodo de la Scaloneta original. Mientras Messi, De Paul, Dibu Martínez, Julián Álvarez y otros campeones continuaron formando parte del relato, Gómez quedó asociado a una fotografía concreta: la del jugador que estuvo en Qatar, levantó la Copa y nunca volvió a ponerse oficialmente la camiseta argentina.
La historia adquiere ahora un nuevo capítulo. A los 38 años, Gómez rescindió su contrato con Padova y continuará su carrera en el Forte Virtus, de la segunda división de Emiratos Árabes Unidos. Mientras tanto, tampoco estará en la despedida de Messi prevista para el 6 de octubre en el Monumental. Según La Nación, el campeón del mundo emprende así otra etapa profesional lejos de aquel grupo que lo convirtió en una de las figuras más reconocibles de la Argentina campeona.
Hay una ironía difícil de ignorar: el futbolista que durante años fue sinónimo de alegría, bromas y complicidad dentro de la Selección terminó convertido en una figura ausente. Y cuanto más tiempo pasa, más se instala la sensación de que existe una parte de la historia que nunca fue contada completamente. No porque necesariamente haya detrás un conflicto secreto, sino porque el fútbol argentino dejó una pregunta abierta y nunca ofreció una respuesta definitiva sobre el momento exacto en que el Papu dejó de formar parte de los planes de Scaloni.
Quizá ese sea el verdadero misterio. No saber si hubo una pelea, una decisión exclusivamente futbolística, las consecuencias del caso antidopaje, el cambio generacional o una combinación de todos esos elementos. Lo que sí puede afirmarse es que Gómez pasó de ser una pieza emocional del grupo campeón a quedar fuera de las siguientes fotografías importantes de la Selección. Qatar fue su última gran escena con Argentina y, cuatro años después, su ausencia sigue siendo mucho más llamativa que la de otros campeones que simplemente decidieron retirarse. @mundiario


