Baena y Oyarzabal silencian Wembley: España da la vuelta al marcador en la Nations League

El fútbol de selecciones vivió una velada antológica en la catedral indiscutible del balompié británico. España estrenó con honores su condición de bicampeona mundial en el legendario estadio de Wembley, sellando una victoria colosal por 2-3 ante Inglaterra en un compromiso perteneciente a la Nations League. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente supo navegar a través de un auténtico tiovivo emocional para llevarse tres puntos de oro.

El arranque no pudo ser más fulgurante para la delegación española. Apenas había transcurrido el primer minuto de juego cuando Lamine Yamal castigó con picardía un clamoroso exceso de confianza de Marc Guéhi en la salida de balón, robando el esférico y batiendo a James Trafford con un zurdazo inapelable. Aquel golpe inicial desató un monólogo técnico del atacante azulgrana, que dominó el ritmo del juego a su antojo.

Sin embargo, el cuadro visitante no logró traducir su superioridad en una renta insalvable en el marcador. Ferran Torres dispuso de dos ocasiones inmejorables mano a mano frente al guardameta inglés para encarrilar el choque tras dos asistencias milimétricas de Lamine y Rodri Hernández, perdonando unas opciones que a la postre terminarían reviviendo el orgullo del combinado anfitrión.

El guion viró de manera radical en el tramo final del primer acto, cuando el empuje físico de los ‘Three Lions’ comenzó a ganar metros. Una desafortunada caída de Nico Williams a la salida de un córner a favor de España propició un contragolpe fulminante de Jude Bellingham que culminó Anthony Gordon en el 1-1, descolocando por completo la zanja defensiva de los campeones del mundo.

Apenas unos minutos después, el desconcierto se tornó en angustia tras un testarazo de Harry Kane que terminó colándose en la meta española tras un desvío de Marc Cucurella, consumando una remontada relámpago que obligaba a la Selección a remar contracorriente. El escenario alcanzó tintes críticos cuando se decretó un polémico penalti de Rodri sobre Bellingham, pero Kane estrelló su lanzamiento contra el larguero tras un doble toque fortuito.

La reacción táctica de De la Fuente y la sentencia de Oyarzabal

Tras el paso por los vestuarios, la pizarra de Luis de la Fuente volvió a resultar determinante para voltear la dinámica del encuentro. El técnico riojano refrescó las bandas y el centro del campo dando entrada a Álex Baena y Mikel Oyarzabal, dos piezas que devolvieron la clarividencia en la circulación y permitieron a España recuperar la iniciativa sobre el tapete londinense.

La igualada llegó gracias a la inspiración individual de Baena, que culminó una precisa triangulación colectiva con un disparo ajustado que devolvió las tablas al luminoso. Con el bloque inglés desfondado por el esfuerzo de presionar arriba, la selección española se adueñó definitivamente de los tiempos del choque arropada por el cántico de los aficionados que poblaban la grada visitante.

El golpe de gracia se consumó en el minuto 74 con una combinación de excelsa factura técnica entre los dos revulsivos. Baena trazó un envío medido hacia el desmarque al espacio de Oyarzabal, y el delantero de la Real Sociedad definió con su habitual templanza ante la salida de Trafford para clavar el 2-3 definitivo y certificar una remontada de jerarquía.

En los compases finales, Inglaterra quemó sus últimas naves a la desesperada colgando balones al área, pero la solidez del bloque defensivo y la seguridad de Unai Simón bajo palos frustraron cualquier intento local. Sobre el césped sonaron los olés de la hinchada española, poniendo el broche a una exhibición de carácter competitivo en uno de los grandes templos del deporte mundial.

España arranca así su periplo en la fase de grupos de la Nations League demostrando por qué luce dos estrellas en el pecho. Superando la apisonadora física británica y exhibiendo una nómina de recursos inagotable desde el banquillo, los pupilos de Luis de la Fuente conquistan Londres y confirman que el gen ganador del fútbol español sigue plenamente vigente. @mundiario