El fantasma que el Reagrupamiento Nacional (RN) llevaba más de una década intentando expulsar de su propia historia ha regresado al primer plano. La publicación de una investigación de Mediapart sobre antiguos mensajes atribuidos a Jordan Bardella, actual presidente de la formación nacionalista y posible primer ministro designado por Marine Le Pen en caso de victoria de la ultraderecha en las presidenciales de 2027, ha colocado de nuevo el antisemitismo en el centro de la conversación política francesa.
El asunto llega en un momento especialmente sensible para Le Pen. La líder del RN había conseguido situar su candidatura a la cabeza de la carrera hacia el Elíseo y mantener relativamente alejada de su campaña la herencia más incómoda de su partido. Sin embargo, las acusaciones contra Bardella afectan precisamente al dirigente que encarna la renovación generacional de la formación y uno de los principales símbolos de la estrategia de “desdiabolización” emprendida desde hace años para distanciar al RN de su pasado.
Mediapart sostiene que ha examinado decenas de conversaciones privadas correspondientes a los primeros años de la trayectoria política de Bardella, entre 2013 y 2015, cuando tenía entre 17 y 19 años. El medio afirma haber autenticado de forma independiente los intercambios y haberlos contrastado con testimonios. Entre los mensajes atribuidos al dirigente aparecen teorías conspirativas sobre una supuesta influencia judía en el mundo de las finanzas, la cúpula política y supuesto establecimiento del orden mundial.
Bardella rechaza categóricamente las acusaciones. Ha calificado los mensajes publicados de falsificaciones y ha anunciado una demanda por difamación contra Mediapart. El dirigente sostiene que se trata de una operación malintencionada de un “medio militante” destinada a perjudicar su carrera política y a desestabilizar al RN antes de las elecciones presidenciales. El medio de investigación, por su parte, mantiene la información publicada y defiende el trabajo de autenticación realizado.
El escándalo resulta especialmente incómodo porque Bardella no es un dirigente secundario dentro del RN. Es la cara de una generación que debía culminar el proceso de transformación del antiguo Frente Nacional, la formación fundada por Jean-Marie Le Pen en 1972 y durante décadas asociada a declaraciones racistas, xenófobas y antisemitas de su fundador.
La contradicción que golpea a la “desdiabolización”
Marine Le Pen convirtió la ruptura con ese legado en una pieza central de su estrategia política. Expulsó a su padre del partido en 2015 y trató de construir una organización capaz de ampliar su base electoral y presentarse como una fuerza de gobierno. Bardella, que se incorporó al movimiento siendo adolescente, terminó convertido en uno de los principales exponentes de esa nueva imagen.
La investigación de Mediapart plantea precisamente una contradicción entre ese personaje público y los mensajes que atribuye al joven Bardella. Según el medio, en aquella etapa habría reproducido teorías conspirativas asociadas al escritor francés Alain Soral, una figura de la extrema derecha condenada en varias ocasiones por sus contenidos antisemitas y conspirativos.
El problema para el RN no consiste únicamente en lo que supuestamente escribió Bardella hace más de una década. Es también que el dirigente elegido para representar la transformación del partido aparece ahora en el centro de unas acusaciones que afectan al mismo legado que la formación lleva años intentando dejar atrás.
Marine Le Pen queda atrapada en la crisis de su delfín
La polémica ha irrumpido directamente en la campaña de Marine Le Pen. La candidata se encontraba este lunes en un acto sobre vivienda cuando los periodistas comenzaron a preguntarle por las revelaciones. Le Pen aseguró que las acusaciones le parecían tan extraordinarias que debían de ser falsas y defendió públicamente a Bardella.
Su reacción refleja hasta qué punto la relación entre ambos dirigentes se ha convertido en uno de los ejes internos del RN. Bardella no es simplemente el presidente del partido, que Le Pen lo ha presentado como su futuro primer ministro si consigue llegar al Elíseo. Cualquier crisis que afecte a su reputación termina, por tanto, proyectándose sobre la propia candidatura presidencial.
Además, el trato no atraviesa su momento de mayor confianza. Las diferencias sobre el liderazgo futuro del movimiento se hicieron visibles durante el verano, cuando Le Pen decidió mantener su candidatura pese a las dificultades judiciales que podían afectar a su carrera presidencial. En aquel contexto también trascendieron dudas dentro del entorno de Bardella sobre si debía prepararse para asumir antes de tiempo el liderazgo electoral de la formación.
Ahora ambos se han visto obligados a cerrar filas. Bardella niega las acusaciones y Le Pen respalda públicamente a su delfín. Pero la polémica ha desplazado el foco de la campaña presidencial hacia una cuestión que el RN llevaba años intentando mantener en el pasado.
Macron y la comunidad judía elevan la presión
La reacción institucional ha añadido gravedad al episodio. El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó las declaraciones atribuidas a Bardella y afirmó que las expresiones antisemitas son incompatibles con los valores republicanos. La reacción se suma a las críticas procedentes de dirigentes de distintos partidos y de representantes de la comunidad judía francesa.
Yonathan Arfi, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), ha señalado que, si las acusaciones se confirman, afectarían directamente a la credibilidad de la transformación reivindicada por el RN. La organización ha mantenido una posición crítica ante el pasado antisemita del partido y observa con especial atención su intento de presentarse en los últimos años como defensor de la comunidad judía.
Bardella, en lugar de asumir el terreno de la explicación, ha optado por confrontar a sus acusadores. Su respuesta incluye una ofensiva contra Mediapart y también contra Macron, a quien reprocha no haber participado en la manifestación contra el antisemitismo celebrada en París en noviembre de 2023. @mundiario
