FC United of Manchester: el club que nació contra los Glazer

En Mánchester no solo existen el United y el City. Lejos de los grandes focos juega el FC United of Manchester, un equipo que nació de una protesta y de la decisión de cientos de aficionados de abandonar el club de sus vidas.

Todo comenzó en 2005, cuando el empresario estadounidense Malcolm Glazer adquirió el Manchester United. La operación, financiada mediante préstamos, cargó a la entidad con una deuda multimillonaria y provocó la indignación de buena parte de su afición.

Pero el problema iba mucho más allá de los Glazer. Las entradas cada vez más caras, los horarios impuestos por las televisiones y la creciente mercantilización del fútbol habían convertido a muchos aficionados en simples clientes. La compra fue la gota que colmó el vaso.

Ante aquella situación, un grupo de seguidores tomó una decisión radical: abandonar Old Trafford y fundar su propio equipo. Así nació, el 14 de junio de 2005, el FC United of Manchester, un club creado para devolver el fútbol a quienes lo habían sostenido durante generaciones.

Su modelo de propiedad fue toda una declaración de intenciones. El equipo pertenece a sus socios, cada uno tiene un voto y las decisiones importantes se adoptan democráticamente. En mayo de 2026, el club contaba con 2.113 miembros con derecho a voto.

Los comienzos fueron modestos. El FC United empezó en la décima categoría del fútbol inglés, aunque consiguió tres ascensos consecutivos durante sus primeras temporadas. El proyecto crecía y demostraba que aquella rebelión podía convertirse en algo más que una protesta pasajera.

Durante sus primeros años disputó sus encuentros en estadios ajenos, principalmente en Gigg Lane. Hasta que en 2015 inauguró Broadhurst Park, su propia casa en Moston, con una capacidad actual de 4.900 espectadores. Los aficionados participaron directamente en la financiación del recinto.

El equipo también protagonizó algunas alegrías deportivas. En 2010 eliminó al Rochdale de la FA Cup y en 2015 alcanzó la sexta categoría inglesa. Actualmente compite en la séptima división, lejos de las grandes competiciones, pero fiel a sus principios de propiedad colectiva y entradas asequibles.

Lo verdaderamente extraordinario es que, más de veinte años después, aquella iniciativa sigue en pie. Mientras el fútbol profesional mueve cantidades desorbitadas de dinero y los propietarios toman decisiones alejados de las gradas, el FC United mantiene un modelo en el que sus aficionados tienen poder real.

Resulta inevitable imaginar qué sucedería si algún día el Manchester United y el FC United of Manchester se enfrentaran en la FA Cup. Sería el encuentro entre el club que unos aficionados decidieron abandonar y el que construyeron para seguir viviendo su pasión. Porque el fútbol puede convertirse en un negocio multimillonario, pero sin sus aficionados pierde buena parte de lo que le da sentido. @mundiario