De hecho, las críticas las proferían, cuando lo hacían, «fuentes anónimas» en el departamento de Estado, funcionarios alertados ante la deriva autoritaria de El Salvador que actuaban a su cuenta y riesgo. Todo esto cambió cuando Joe Biden ganó las elecciones, y esta sintonía comenzó a peligrar. Así que Bukele decidió hacer algo. Según reveló en su día la agencia Ap, Bukele se montó en un avión con destino a Washington apenas dos semanas después de que Biden asumiera el cargo, pero la nueva Casa Blanca le dio con la puerta en las narices, y se tuvo que volver a San Salvador sin una sola reunión, ni siquiera de segundo rango.
Después, la diplomacia estadounidense ha criticado ciertos tics autoritarios de Bukele, y se los ha recriminado en público. Tal es la inquina, que el presidente salvadoreño se negó después a recibir al enviado especial de Biden para la crisis migratorio en Centroamérica, que es el origen de los problemas que vive EE.UU. en su frontera con México.

