Ante las críticas por la suspensión selectiva de Trump mientras que líderes de reconocidas autocracias siguen con su cuenta en activo, el órgano consultivo de Facebook ha instado a la compañía que cuando un jefe de estado o alto cargo de un gobierno difunde repetidamente mensajes que inciten a la violencia o discurso del odio en contra de los derechos humanos, la red social «debe o bien suspender la cuenta por un periodo determinado o bien eliminarla» sin que se dé otra vez la situación de una suspensión de indefinida
De esta manera, este consejo ha tirado de las orejas a la plataforma por haber incumplido sus propias reglas al haber suspendido de forma indefinida el perfil de Trump: «Esta penalización no se describe en las políticas de contenido de Facebook. No tiene un criterio claro y le da a Facebook total discreción sobre cuándo imponerlo o levantarlo». Precisamente este martes, en un vídeo en el que se presentaba como adalid de la libertad, el expresidente hizo pública una plataforma para comunicarse directamente con sus fieles: donaldjtrump.com.
«Cortina de humo de Facebook»
«En los próximos seis meses, Facebook debe revisar este asunto y decidir una nueva sanción que refleje sus reglas, la gravedad de la violación y la posibilidad de daños futuros. Facebook puede imponer una suspensión por tiempo limitado o la eliminación de la cuenta», añade. A juicio del organismo, Facebook «no puede inventar las reglas sobre la marcha, y cualquiera que esté preocupado por su poder debería preocuparse por permitir esto».
Asociaciones críticas con Facebook han denunciado que el veredicto de este órgano consultivo, creado en 2019, y del que dudan de su independencia, no es más que un lavado de cara de la política comunicativa de la multinacional estadounidense, inmersa en varias crisis reputacionales a lo largo de los últimos años. El CEO y fundador de la red social más importante del mundo, Mark Zuckerberg, ha tenido que comparecer en repetidas ocasiones a lo largo de los últimos años acusado de hacer la vista gorda e incluso favorecer la polarización y la propagación de discurso de odio y teorías conspirativas en la red social en su esfuerzo de maximizar los ingresos publicitarios de la compañía.
Pese al veredicto del Consejo supervisor de Facebook, varias asociaciones opuestas a la gestión de Facebook abogan por que sea una autoridad judicial y no un órgano de dudosa independencia la que decida sobre la suspensión o no de un líder político. «El Consejo consultivo de Facebook demuestra no tener dientes. Esta cortina de humo comunicativa ha devuelto la pelota a Facebook, que tendrá que decidir qué hacer en seis meses», ha criticado la plataforma autodenominada como el Auténtico Consejo de Supervisión de Facebook.

