Lo que más preocupaba a las autoridades belgas era la alusión a los responsables médicos de la Pandemia, por lo que se temía que pudiera atentar contra ellos. «No puedo vivir con las mentiras de la gente que tiene que decidir cómo vamos a vivir», escribió en su carta de despedida. «Las élites políticas y ahora los virólogos están decidiendo cómo deberíamos vivir tú y yo. Siembran odio y frustración». La policía decidió entonces poner bajo protección al profesor de Marc Van Ranst, el homólogo de Fernando Simón en Bélgica, y a su familia, porque un año antes ya le había amenazado y además la policía descubrió rastros de su presencia en los alrededores de la casa del científico la primera noche de su desaparición, lo que fue considerado por la justicia el motivo principal para perseguirlo bajo la acusación de intento de asesinato con finalidad terrorista.
Un cazador primero y un paseante en bicicleta localizaron el cadáver debido al fuerte olor en las proximidades de la localidad de Dilserbos, no lejos del parque natural de Alto Campine, donde se le había estado buscando. El cadáver tenía varias armas al lado. La fiscalía federal confirmó al final de la tarde que el cuerpo encontrado era efectivamente el de Jürgen Conings y que «la causa de la muerte es probablemente, según los hallazgos iniciales, atribuible a un suicidio por arma de fuego, pero esta causa deberá establecerse con certeza durante un examen forense que se ha de llevar a cabo”.

