Hay candidatos a los que su partido lanza a ganar unas elecciones y otros que son lanzados a perderlas. Scholz pertenece a este último grupo. El pasado mes de mayo, con la CDU anclada en un 35% en las encuestas y el SPD rondando el 15%, la nueva dirección socialdemócrata optó por una figura ya amortizada.
Contaban con pagar un alto precio electoral por su papel de socio menor en la última gran coalición, como le había sucedido en las anteriores elecciones a Sigmar Gabriel, y mandaron a pagarlo a su rostro más visible. No contaban con que el vicecanciller y ministro de Finanzas de Merkel había pasado cuatro años trabajando codo con codo y aprendiendo mucho de ella. Apenas… Ver Más

