El nuevo líder conservador, de 49 años, juró su cargo ante el presidente Alexander Van der Bellen en Viena, en una ceremonia televisada. Su predecesor, Alexander Schallenberg, que ocupaba el puesto de forma interina, presentó su dimisión el jueves, unas horas después de que el antiguo canciller anunciara que dejaba la política y renunciaba a la presidencia del partido ÖVP tras un escándalo de corrupción que frustró su gobierno.
El viernes, la formación oficialista nominó a Nehammer, un antiguo militar, para asumir la jefatura de la formación y el puesto de canciller. Su primera misión, según le recordó el Jefe de Estado, será gestionar la pandemia de covid-19 y «no hacer promesas falsas».
En un breve discurso, Nehammer subrayó la urgencia de ponerse a trabajar. En esa línea, tiene previsto anunciar el miércoles las modalidades de salida del confinamiento, impuesto el 22 de noviembre por 20 días. «El coronavirus está pesando en la gente. Y para muchos, el límite de lo razonable está sobrepasado», dijo, prometiendo «diálogo y escucha» -cualidades alabadas en este líder conservador- para superar las divisiones.
El país –de 8,9 millones de habitantes– decidió en noviembre confinar a los no vacunados para hacer frente a la creciente ola de contagios de covid-19 que azota Europa, distinguiéndose de la estrategia de otros países de la UE. Después amplió las restricciones a los vacunados, afectando también a las tiendas, los restaurantes, los lugares de ocio, aunque eximiendo a las escuelas.


