El triunfo de Olaf Scholz como nuevo canciller alemán tiene muchas lecturas políticas, más allá del obvio final de los 16 años de la era Merkel. Sobre la mesa se encuentran desde los posibles cambios en la proyección internacional de Alemania hasta el dificilísimo equilibrio entre austeridad fiscal y las grandes necesidades de gasto público forzadas por la pandemia. Muchos dilemas para un gobierno que de forma recurrente es descrito como un experimento a pesar de que el sistema de corresponsabilidad germano haya producido desde la ‘hora cero’ más de seis décadas de gobiernos de coalición.
De todos los retos que acompañan al Scholz, descrito como la personificación del aburrimiento, uno de los más interesantes y trasversales –ya que afecta a… Ver Más

