Pese a que la detención del presunto terrorista se produjo el pasado jueves 16 de diciembre por la noche, no se dio conocer hasta el lunes a través de este discreto mensaje en redes sociales. Los medios de comunicación, tanto mexicanos como estadounidenses, aseguraron en un primer momento que se trataba de un ciudadano saudita. Sin embargo, la Embajada de Arabia Saudí en Estados Unidos ha salido al paso, confirmando once horas después que el sujeto no procede de este país musulmán, entretanto seguirían colaborando con el Gobierno de Biden y presentarán «cualquier hecho sobre este asunto».
El sospechoso portaba un uniforme oficial de voluntario médico. Una vestimenta en la que además de las bandas reflectantes típicas destacaba una bandera de Estados Unidos y un parche del Condado de Oneida, perteneciente al estado de Nueva York. La Cámara Alta de Arizona felicitó a la patrulla fronteriza encargada del arresto ya que fue en este estado donde se produjo el apresamiento del delincuente. Karen Fann, presidenta del Senado de Arizona y perteneciente al Partido Republicano, tachó la noticia de «inquietante», pero llegó a afirmar que no la consideraba «sorprendente».
Precisamente, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, visitó la frontera dos días después del suceso. La máxima autoridad norteamericana en suelo mexicano sobrevoló el desierto de Yuma «para prevenir el tráfico de personas, proteger a los migrantes y mantener segura» la frontera compartida.

