Los veterinarios sospechan que por razones de pura biología ya no quedan gatos en Moscú nacidos antes de la llegada al poder de Vladimir Putin. Cada vez más aislado, y embarcado en una peligrosa espiral de delirios históricos y geopolíticos, sus 22 años de autocracia longeva apuntan a que el líder ruso se ha mudado a su propio universo alternativo construido a partir de un sesgo de confirmación un pelín exagerado.
Sin duda, aquellos analistas que sospechan que Vlad se ha vuelto loco se habrán visto reivindicados con el último y agresivo discurso desde el Kremlin reconociendo la independencia de las dos autoproclamadas repúblicas del Donbass y el correspondiente despliegue en abierto de sus fuerzas militares en esa parte del territorio… Ver Más

