Al llegar a la cumbre de Bruselas el jueves por la noche, el canciller alemán, Olaf Scholz, ya dijo que la UE debería «reservar» esta medida «para una situación en la que también sea necesario hacer otras cosas». Además de Alemania, el primer ministro de Italia, Mario Monti, y el canciller de Austria, Karl Nehammer, han señalado que no quieren jugar todas sus cartas de sanciones en esta segunda etapa, precisamente porque necesitan utilizar Swfit para pagar el gas ruso, del cual dependen en gran medida.
El primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki, admitió después de la cumbre: «Muchos líderes comparten la opinión de que Rusia debe ser excluida del sistema Swfit, pero se necesita unanimidad para aprobar las sanciones».
Aislamiento
Los ministros europeos de Exteriores se reúnen esta tarde para aprobar formalmente el paquete final de sanciones que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, había prometido que «tendrán un fuerte impacto» sobre la economía rusa y «dificultar el crecimiento económico de Rusia, acelerar la inflación, intensificar las salidas de capital; y erosionar gradualmente su base industrial» del país.
Las sanciones también incluyen el control de exportaciones, que significa que Rusia tendrá limitado su acceso a elementos tecnológicos cruciales para el desarrollo y el funcionamiento de su industria. «Queremos aislar a la industria rusa de las tecnologías que necesita desesperadamente» y «debilitar la posición tecnológica de Rusia en áreas clave, en las que los oligarcas obtienen el grueso de sus beneficios» con el objetivo de «degradar seriamente a la economía rusa».

