Stoltenberg dijo que en la cumbre extraordinaria «abordaremos la invasión rusa de Ucrania, nuestro apoyo a Ucrania y cómo fortalecer la disuasión y defensa de la OTAN». La reunión podría decidir reforzar el despliegue defensivo en los países más orientales dependiendo de la evolución de las operaciones rusas. De hecho, los ministros de Defensa aliados ya se reúnen hoy mismo para preparar la respuesta militar de la Alianza a la situación en la frontera este, así como las maneras de seguir apoyando a Ucrania. La OTAN ha dejado claro que no interviene directamente en la guerra pero que responderá ante cualquier ataque ruso contra territorio aliado. Rusia bombardeó el sábado una base ucraniana cercana a la frontera polaca donde se encontraban cierto número de asesores occidentales, en lo que se consideró una advertencia del dictador ruso Vladímir Putin contra la intervención de europeos y norteamericanos en el conflicto.
Casi todos los países miembros de la UE lo son también de la OTAN. Dos de ellos, Finlandia y Suecia, han sido amenazados por Moscú contra sus posibles intenciones de sumarse a la Alianza Atlántica.
La presencia de un presidente norteamericano en un Consejo Europeo presencial es también una ocasión extraordinaria que enviará a Moscú una clara señal de cohesión entre las dos orillas del Atlántico. Biden ya había visitado Bruselas en junio pasado en el marco de su primera gira en el Viejo Continente y una cumbre ordinaria Unión Europea-Estados Unidos. La decisión de viajar de nuevo en estas circunstancias pretende demostrar, en palabras de Stoltenberg, que «en este momento, Europa y Norteamérica deben continuar caminando juntas».

