Más que un hombre

Por: Héctor E. Contreras. hector.contreras26@gmail.com

Juan 14:11-12.

El apóstol Juan escribió su libro acerca de Jesús con un propósito limitado que él declara muy específicamente: “Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre”, Juan 20:31. El libro de Juan, más que una biografía, es una argumentación. Su autor ha escogido acontecimientos que demuestran que Jesús es diferente de cualquier hombre que haya vivido: Él es el Hijo de Dios. Este propósito se manifiesta, por ejemplo, en la forma en que Juan trata los milagros de Jesús. Juan va un poco más allá y los llama “señales”. Una señal es algo que apunta en dirección de una realidad. Los actos sobrenaturales son una prueba más de la naturaleza única de Jesús. Jesús se negó a hacer milagros “mágicos” para deslumbrar a las multitudes, pero los usó como lecciones concretas para enseñar algo de su persona. Por tal razón, Él es mucho más que un “hombre”, porque Él es el Cristo, es el Hijo de Dios. ¡Bendito sea su nombre!

En su introducción, Juan declara que Jesús es el Verbo, este Verbo era con Dios, y este Verbo era Dios. Sigue proclamando que en Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Continúa diciendo Juan: Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo, Juan 1:1-9. Por tal razón, Jesús es más que un hombre. En cada capítulo del Evangelio de Juan, la divinidad de Cristo se revela. Juan subraya la verdadera identidad de Jesús mediante los títulos que utiliza: Verbo, Hijo unigénito, Cordero de Dios, Hijo de Dios, Pan de vida, resurrección, vida y vid. Y la fórmula es: “Yo soy”. Cuando

Jesús utiliza esta frase, afirma su preexistencia y su deidad eterna. Jesús dice:

1-) Yo soy el pan de vida, 6:35, 2-) Yo soy la luz del mundo, 8:12, 3-) Yo soy la puerta, 10:7, 4-) Yo soy el buen pastor, 10:11, 14, 5-) Yo soy la resurrección y la vida, 11:25, 6-) Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, 14:6 y 7-) Yo soy la vid verdadera. Es por todas estas declaraciones de Juan en su libro, que Jesús es más que un hombre: Él es el Verbo, Él es Jesús, Él es el Cristo. ¡Aleluya!

Juan declara los siete (7) Yo soy de Jesús y en cada uno de éstos, existe la preeminencia de Jesús, el Cristo, el Hijo unigénito de Dios.

Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre”, Juan 14:11-12. La promesa no es que los discípulos de Jesús realizarán obras mayores en valor o significado que Él, sino que serán mayores en dimensión y número, en estos sentidos: 1-) Debido a que Jesucristo fue crucificado, su ministerio terrenal estuvo limitado a sólo unos pocos años; sin embargo, luego de la resurrección y Pentecostés, su ministerio fue y sigue siendo multiplicado mediante creyentes llenos del Espíritu Santo. 2-) Nuestras obras incluyen la predicación del Evangelio, la cual trae consigo las bendiciones de la justificación, la reconciliación y el don del Espíritu Santo que desciende sobre la humanidad; es decir, todas las manifestaciones del reinado de Cristo luego de la resurrección.

La palabra clave en el Evangelio de Juan es “creer”. La fe libera nuestra comprensión de las Escrituras y abre el camino para la actividad del Espíritu Santo en nuestras vidas. La fe, como el amor, se manifiesta en la obediencia a Dios. Por último, la fe nos aproxima a Dios, para que recibamos de Él las cosas que necesitamos para realizar las obras de las cuales nos habló Jesucristo. En otras palabras, para alcanzar esta fe, debemos orar a Dios y esperar ver las mayores obras en nuestros ministerios. Con estas palabras, te invito a que aprendas a confiar en Dios, porque al confiar en Él, entonces recibirás en tu corazón el don de la fe mediante Jesucristo su Hijo.

¿Solamente un gran hombre? Dado que Jesús es tan claro al describir su propia naturaleza, una declaración como establecen algunos de que: “Estoy dispuesto a aceptar a Jesús como un gran maestro en el ámbito de la moralidad, pero no acepto su afirmación de ser Dios”, nunca se puede mantener. Un hombre que fuera simplemente un hombre y que dijera la clase de cosas que Jesús dijo. Usted debe elegir: O este hombre era-y es- el Hijo de Dios, o era un loco o algo peor”, C.S. Lewis, escritor y teólogo inglés. Por tal razón, Jesús era mucho más que un hombre, Él era el Cristo, el Hijo de Dios. A pesar de la declaración mucha gente sigue pensando que Jesús fue “simplemente un gran hombre” ¿Cómo pueden justificarlo?¨ S.C. Lewis.

Si miramos y analizamos el tiempo, notaremos que por años han existido muchos líderes: Cristianos, católicos, religiosos, grandes estadistas, etc. Hoy, si nos atrevemos a movernos por el mundo donde han desarrollado su liderazgo, hombres y mujeres, podremos encontrar en cada lugar una tumba. Ahí reposan los restos de estos grandes líderes. Cuando llegamos al lugar donde Jesús fue sepultado; no hallaremos nada, porque es el único que pudo vencer a la muerte. ¡Alabado, glorificado y bendecido sea su nombre! Y la Biblia dice que no sólo se levantó de entre los muertos, sino que ascendió a los cielos y está sentado a la diestra del Padre, Marcos 16:19, e intercede por todos los que han creído y los que han de creer en su nombre. Por tal razón, mis amados, Él no es un simple hombre, Él era y es el Hijo del Dios viviente.

Que la gracia de Dios el Padre, del Hijo y del Espíritu Santo reine en cada vida, en cada corazón, desde ahora y para siempre. ¡Amén!

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