Boris Johnson ha sobrevivido al intento de buena parte del partido conservador de cesarle. Una vez superada la votación interna, quiere dejar atrás cuanto antes el «partygate», aunque todavía los comunes debatirán si mintió al Parlamento. El folclórico primer ministro ha prometido más reformas económicas y se dispone a abordar el desaguisado del Protocolo de Irlanda del Norte, causado por su ejecución poco meditada del Brexit. El problema es que no tiene suficiente capital político para abordar una acción de gobierno que integre las sensibilidades contrapuestas de los ‘tories’. Hasta sus seguidores más acérrimos empiezan a pensar que podría ser un candidato tóxico en las siguientes elecciones generales. La tentación del primer ministro es echarse en brazos del sector más… Ver Más

