Por: Héctor E. Contreras.
Isaías 55:7-9.
“Hay hombres a quienes se les ordena marchar por el camino de flores y hombres a quienes se les ordena hacerlo por el camino de cardos y de las chumberas. Los primeros gozan de un mirar sereno y, al aroma de su felicidad, sonríen con la cara del inocente. Los otros, sufren del sol violento de la llanura y arrugan el ceño como las alimañas por defenderse. Hay mucha diferencia entre adornarse las carnes con arrebol y colonia, y al hacerlo con tatuajes que después nadie podrá borrar”, Camilo José Cela, Premio Nóbel de Literatura. ¿Por cuál de los caminos estás caminando tú? Existe una gran diferencia en el andar en los dos caminos que declara el escritor español. Dios quiere ordenar tu caminar en su CAMINO, no dónde tú quieras dirigirte. Te invito a elegir el mejor camino, este Camino es Jesucristo de Nazareth en tí, en tu vida.
“Entonces se fueron los fariseos y consultaron cómo sorprenderle en alguna palabra. Y le enviaron los discípulos de ellos con los herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amante de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres”, Mateo 22:15-16. Los fariseos, eran un grupo religioso, se oponían a la ocupación romana en Palestina. Los herodianos eran un partido político judío que apoyaba a Herodes Antipas y la política instituida por Roma. Normalmente, estos dos grupos eran enemigos encarnizados, pero en esta ocasión se unieron contra Jesús. Juntos, varios representantes de estos dos grupos preguntaron a Jesús en cuanto al pago de los impuestos al César. ¿Por qué esta estratagema entre dos grupos? Al final, ¿Cuál es la enseñanza para nosotros en estos dos versos? Con esto podemos aprender el significado de cómo decidirnos en nuestro caminar. Si se obedece la voz del César; es decir, la voz del mundo, o la voz de Dios.
Bajo el antiguo pacto, Israel fue llamado a vivir en santidad, no como las demás naciones, principalmente en las cuestiones externas de la Ley.
Sin embargo, Jesús llama a su gente a una santidad que procede del corazón. La santidad es ahora la manifestación de la lealtad personal a Dios. Nunca al hombre.
“Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar. No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este. Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo”, Jeremías 7.2-5. El pueblo siguió un ritual de adoración, pero mantuvo un estilo de vida pecaminoso. Era una religión sin compromiso personal con Dios. Nosotros hoy podemos fácilmente hacer lo mismo. Asistir a la congregación, tomar la Santa Cena del Señor, enseñar en la escuela bíblica, cantar en el coro; todos estos son ejercicios vacíos, a menos que lo hagamos verdaderamente para Dios. Es bueno realizar estas actividades, no porque tengamos que hacerlas para la iglesia, sino porque queremos hacerlas para el Señor. Ahora bien, ¿Cuál es tu camino, tu obra en cuanto a Dios? Te invito a escuchar y obedecer a la voz del Señor y seguir su camino.
Sobre esto, más adelante el Señor nos dice: “Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien. Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante”, Jeremías 7:23-24. Es el tiempo de escuchar la voz de Dios, para lograr ser parte de su pueblo, caminando adecuadamente por el camino que él nos señala, es entonces cuando todo nos saldrá bien. Caminemos hacia adelante, nunca para atrás y seremos más que vencedores en todo cuanto emprendamos en el nombre de Jesús.
“Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”.
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”, Isaías 55:6-9. Isaías nos invita a que clamemos al Señor mientras esté cerca. Dios no planea apartarse de nosotros, pero a menudo somos nosotros los que nos apartamos o construimos una barrera entre Dios y nosotros. No esperes hasta que te hayas apartado de Dios para buscarlo. Es probable que más tarde en tu vida te resulte mucho más difícil volverte a él. O a lo mejor Dios venga a juzgar la tierra antes de que tú decidas volverte a él. Busca a Dios ahora, mientras puedas, antes de que sea demasiado tarde. En anticipación de la restauración de su pueblo, Dios llama a Israel al arrepentimiento, versos 6 y 7. Se dirige a cualquiera que dude que él está a punto de entrar en acción, y le recuerda que sus propósitos trascienden los planes humanos, porque el ser humano no siempre es capaz de descifrar con precisión los caminos de Dios, versos 8 y 9.
Te invito, en nombre de Jesucristo, a que dejes de caminar por tu propio camino y volverte a Dios de todo corazón, porque tus pensamientos y caminos son mucho más bajos que los de nuestro Dios.
“¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa? Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por ellos; mas los rebeldes caerán en ellos”, Oseas 14:9. Oseas compendia el mensaje de su libro: lo más importante es conocer a Dios y sus caminos, seguirlo y así hallar justicia para evitar los caminos que conducen a la destrucción. Te invito a que seas prudente, sabio y justo y escojas seguir los caminos del Señor.
Pablo captó la esencia de la piedad cuando escribió: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados”, Efesios 5:1. Así como Dios llamó a Oseas a reflejar en su vida el inigualable y eterno amor que sentía por su pueblo, pidiéndole que se casase con una mujer infiel, nos llama hoy a dar testimonio de su Palabra y carácter con nuestra manera de vivir.
Caminar con Jesús forma parte de los propósitos de Dios para la vida, imitando a Dios como sus hijos amados. Cuando Oseas se casó con esta mujer, fue obediente a caminar con Dios. Hoy es el tiempo ideal para que camines junto al Señor y serás más que bendecido en él.
Dios nos bendiga abundantemente, mediante Jesucristo su Hijo y la comunión del Espíritu Santo morando en nosotros.




