Pastor Andrés Martínez.
LOS HIJOS CASADOS , HARINA DE OTRO COSTAL.
Génesis 2:24 «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne».
Hay un detalle que en un mensaje sobre la familia no puede dejarse de lado. Esto tiene que ver con la relación de los padres con los hijos casados y con los cónyuges de esos hijos.
El apóstol Pablo en su carta a los efesios recoge la cita del A.T., en que Dios le habla a Adán dándole instrucciones para su unión con Eva su mujer. Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne Efesios 5:31. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.
En otras palabras el hombre dejará a sus padres, se unirá a su mujer y los dos serán harina de otro costal. Cuando los hijos se casan, tenemos que entender que ellos no podrán madurar mientras exista la intervención de los padres.
A veces queremos ver la madurez en nuestros hijos, pero en relación con la nuestra.
No nos metamos en asuntos de nuestros hijos, si lo hacemos, no haremos más que causar problemas.
Estimados padres si desean que sus hijos maduren, que crezcan como deben, que su matrimonio tenga la menor dificultad y tenga el éxito que todo matrimonio debe tener déjenlos que maduren solos. Recuerden la palabra de Dios.



