La Policía brasileña realiza más de 560 operaciones para bloquear el voto en zonas pro Lula

Los brasileños fueron este domingo a las urnas para votar en la elección que está siendo considerada la más importante de la historia de la democracia. El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva , del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y el actual mandatario ultraderechista, J air Messias Bolsonaro , prometen disputar voto a voto el conteo electrónico en una elección en que nada está definido. La mayoría de las encuestas publicadas en la víspera de la elección apuntaban una ventaja de 6 puntos de Lula sobre Bolsonaro, 54% a 46%, pero existe un «voto avergonzado» de los electores de Bolsonaro, que puede cambiar el resultado final. En el caso que Bolsonaro no se reelija será la primera vez que eso ocurre en las elecciones brasileñas desde 1994. El país que es una de las mayores democracias del mundo registra más de 156 millones de personas aptas a votar en 5.570 ciudades del país y 181 puestos en el exterior que elegirán, además del presidente, gobernadores en 12 estados. Alagoas, Amazonas, Bahía, Espírito Santo, Mato Grosso do Sul, Paraíba, Pernambuco, Rio Grande do Sul, Rondônia, Santa Catarina, São Paulo y Sergipe también decidirán quién los dirigirá a partir del 1 de enero de 2023. Candidatos votaron temprano Los dos candidatos presidenciales votaron en las primeras horas de la mañana, Lula en São Bernardo do Campo, municipio industrial de la Gran São Paulo, que es su cuna política, vestido con una camisa blanca. Bolsonaro votó en Río de Janeiro, con una camiseta verde y amarilla, en la que estaba escrito «Brasil» y usando un chaleco antibalas debajo. «La expectativa es de victoria hoy, por el bien de Brasil. Sólo tenemos buenas noticias en los últimos días. Si Dios quiere, saldremos victoriosos esta tarde, o mejor dicho, Brasil saldrá victorioso esta tarde», se limitó a declarar el candidato a la reelección que evitó las preguntas de periodistas. Noticia Relacionada estandar No Bolsonaro empieza a cuestionar una posible derrota el domingo en Brasil Verónica Goyzueta La última encuesta publicada da un 53% para Lula frente al 47% para Bolsonaro En una rueda de prensa al dejar el colegio electoral, Lula da Silva, dijo que era el día más importante de su vida. «Hoy la gente está definiendo el modelo de vida que quiere», dijo el candidato, y añadió: «Tenemos que rescatar a la gente que tiene hambre». Lula dijo además que quiere que las familias y los vecinos bolsonaristas y lulistas vuelvan a hablarse. «El compromiso que tengo es establecer la armonía en la sociedad brasileña», afirmó. Si gana las elecciones, Lula dice que, antes de asumir el cargo, viajará por Sudamérica, Estados Unidos, China y la Unión Europea. «Conversaré con mucha gente». Sobre una eventual transición, Lula dice que le gustaría repetir el modelo adoptado en 2002, cuando recibió la franja presidencial del expresidente Fernando Henrique Cardoso. «Espero que el Gobierno sea civilizado hasta el punto de entender que es necesario tener una buena transición». Existe la preocupación de que, en el caso de una derrota, Bolsonaro y sus electores no acepten el resultado de una de las elecciones más reñidas de la historia brasileña. Problemas en el transporte público Uno de los incidentes más graves de la velada fueron las denuncias contra más de 500 operaciones de control (se estima que en torno a 560) de transporte público que ocurrieron hasta el mediodía, que perjudicaron la llegada de los electores a los colegios electorales, especialmente en pequeños municipios, en el norte y nordeste, los más pobres del país, donde se concentra el electorado de Lula da Silva. El TSE había determinado que el transporte público sea gratuito el domingo para evitar que los electores dejen de votar por falta de dinero, como ocurrió en la primera vuelta. El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Alexandre de Moraes, determinó que el director de la Policía Federal de Carreteras (PRF), Silvinei Vasques, interrumpa «inmediatamente» las operaciones, que estaban prohibidas este fin de semana de elecciones. El funcionario público tuvo que presentarse al tribunal para dar explicaciones a Morae y se comprometió a paralizar las fiscalizaciones. Vasques también fue cuestionado por publicar videos en sus redes sociales pidiendo votos para Jair Bolsonaro, en la víspera de la elección. Los videos fueron apagados. El caso generó una serie de protestas en internet. La frase «Dejen que el nordeste vote» se convirtió en la más comentada del Twitter en la tarde del domingo. Varios videos con imágenes de las operaciones en las carreteras circularon en las redes sociales. La coalición del candidato Lula da Silva denunció las operaciones y pidió la prisión de Vasques por crimen electoral. En una rueda de prensa, poco antes del fin de la votación, Moraes del TSE, presentó un relato de las elecciones informando el trabajo de combate a las «fake news» en las últimas 36 horas de la elección, desmantelando las máquinas de noticias fraudulentas que pueden haber afectado la primera vuelta. Según Moraes, las respuestas de Vásques fueron coherentes. Vasques informó que las operaciones fueron realizadas para fiscalizar problemas de tránsito, como neumáticos desgastados y que los electores no fueron impedidos de votar. El juez comunicó que, de cualquier manera, las operaciones seguirán siendo investigadas. Fuera este incidente, que fue considerado grave, el resto de la elección transcurrió con normalidad. Siete Misiones de Observación Electoral (MOE) internacionales supervisaron la segunda vuelta de las elecciones, entre ellas, representantes de la Organización de Estados Americanos (OEA), del Parlamento del Mercosur (Parlasur), de la Red de Órganos Jurisdiccionales y de Administración Electoral de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (Roaje-CPLP), del Centro Carter (EE.UU.), de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), de la Fundación Internacional para los Sistemas Electorales (IFES) y de Transparencia Electoral, institución latinoamericana para el monitoreo de elecciones. La votación transcurrió en el moderno sistema electrónico de tecnología nacional que permite un rápido conteo, de poco más de cuatro horas, en un territorio tan extenso como el brasileño.