Por: Héctor E. Contreras.
Hechos 17:4-8.
¿Hasta qué punto se lucha por la sanidad de nuestros cuerpos? No recuerdo su nombre al escribir estas notas, pero si era alguien de mucho poder en su tiempo, y uno de los poderes que poseía era el económico y, ya a punto de morir se atrevió a decir: “Daría todos los bienes económicos de mi vida por un poco de salud”. Desde el inicio de una visita al médico para ver de qué se trata cualquier malestar en el cuerpo, hasta los diagnósticos de laboratorios llevados de nuevo al especialista que nos trata, a partir de la observación médica, se da inicio a una lucha campal por alcanzar detener el mal que nos aqueja. Es algo natural en el ser humano, incluso en nuestras mascotas. En Hechos 17:5, aparece el nombre de: “Jasón”, cuyo significado es: “El que cura”. De ahí el título escogido para el mensaje de este miércoles. Dios busca a muchos Jasón que se atrevan a enfrentar cualquiera sea su situación; en especial, la espiritual.
“Levantándose entonces toda la muchedumbre de ellos, llevaron a Jesús a Pilato. Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado que pervierte a la nación, y que prohíbe dar tributo a César, diciendo que él mismo es el Cristo, un rey”, Lucas 23:1-2. “A éste hemos hallado que pervierte la nación”. ¿Quién era Pilato? Se dice que era el gobernador romano de Judea, región donde estaba Jerusalén. Al llevarle a Jesús ante su presencia y acusándolo de pervertir la nación, era un reto para él como gobernador, ya que él mismo había utilizado dinero del templo y para usarlo para construir un acueducto, afrontando la religión judía al traer a la ciudad imágenes imperiales. Al tener a Jesús frente a él y la muchedumbre de gente, entendía que este acto podría causarle dificultades políticas adversas. Jesús fue el preludio a lo que sucedería en el futuro con los que profesan su fe, sus enseñanzas. No importa lo que se diga de tí, por proclamar el Evangelio, debes seguir hacia adelante, dando a conocer lo que has recibido, que es la verdad de Jesucristo.
Pero si el mismo Jesús, el autor y consumador de nuestra fe fue acusado de pervertido, cuánto más nosotros y mucho tiempo antes Jasón y otros fueron también llevados ante las autoridades por proclamar la Palabra de salvación, que no es más que el mismo Evangelio. ¡Bendito sea Dios por los alborotadores del pasado, con Cristo a la cabeza!
“Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los griegos piadosos gran número, y mujeres nobles no pocas. Entonces los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, aborotaron la ciudad; y asaltando la casa Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús. Ya alborotaron al pueblo y a las autoridades de la ciudad oyendo estas cosas”, Hechos 17:4-8. Los líderes judíos no refutaron las enseñanzas de Pablo y Silas, pero sintieron celo de la popularidad de estos predicadores itiniterantes de la Palabra. Sus motivos para causar alboroto se debían a celos personales, no a la pureza de la doctrina. No se sabía mucho de Jasón, excepto que era una persona que hospedaba y apoyaba a Pablo y a Silas en esa localidad, de ahí que haya recibido la afrenta por los problemas en la ciudad.
Jasón era sencillamente uno de esos muchos héroes desconocidos que cumplió su parte en ayudar a esparcir el Evangelio con toda fidelidad. A causa del valor de Jasón, Pablo y Silas ministraron con más eficacia. Es posible que tú, mi amado hermano y amigo no recibas mucha atención por servir a Cristo, pero Dios quiere usarte como un “Jasón”, un sanador de almas, espíritu y aún de cuerpos enfermos en el nombre del primer “Agitador”, que fue Jesucristo.
Es bueno destacar que, a los líderes judíos les fue difícil inventar una acusación que la escucharan los gobernantes romanos de de la ciudad. Los romanos no se mostraron muy interesados en los desacuerdos teológicos entre los judíos y estos predicadores.
La deslealtad, de cualquier naturaleza, era una ofensa seria en el imperio Romano. Después de todo lo señalado, vuelvo a intentar, con la ayuda de Dios y de su Espíritu, a que te animes a ser un agitador de Cristo.
“Estos que trastornan el mundo entero”, dice al final del verso 6, entre ellos Jasón, Dios está llamando gente así en este tiempo. Gente que con su testimonio pueda despertar el espíritu de muchos que duermen el sueño que les impide avanzar a una nueva vida, llena de esperanza y amor. Esperanza y amor van de la mano para el desarrollo espiritual de cada persona, porque es eso el evangelio de Jesucristo el Señor. Fue Él mismo quien dijo: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, Juan 10:10. En contraste con el ladrón, que es Satanás, quien viene a destruir, Jesús da vida. La vida que Él da ahora es abundantemente más rica y plena. Es eterna y, sin embargo, comienza de inmediato. La vida en Cristo se disfruta en un plano más elevado debido a su sobreabundante perdón, amor y dirección. ¿Aún no has aceptado la vida que Cristo te ofrece? Este es el tiempo aceptable para tu vida. Convertirte en Jasón, “curador” de vida en Cristo Jesús es lo que debes hacer ahora.
Que la sobreabundante vida de Cristo Jesús te lleve a confesar su nombre y así convertirte en un “curador” de vida para Dios. Bendición abundante en el nombre de Jesús.



