Estrategia de degradación

Según profundizamos en el invierno meteorológico, las hostilidades en el teatro ucraniano van ralentizándose selectivamente. En el Donbass es, seguramente, donde las operaciones son más feroces. Allí, las tropas rusas persisten en actitud ofensiva tratando de hacerse con el nudo de comunicaciones de Bajmut, población prácticamente destruida que está al borde de ser embolsada. Por su norte, además, las tropas rusas presionan, a caballo de las carreteras M03―E40, en dirección a Sloviansk. Eso devuelve al primer plano operativo la obsesión del Kremlin por dominar el trapecio Sloviansk―Kramatorsk―Konstantinovka―Bajmut, el corazón del oblast de Donetsk, cuya ocupación, en su caso, abriría a las tropas rusas la puerta hacia el codo del Dniéper (Zaporiyia―Dnipropetrovsk). Continúa la campaña de bombardeos (misiles, drones artillados y suicidas) contra centrales eléctricas, instalaciones energéticas y redes de distribución por toda Ucrania. En la emblemática Odesa, por ejemplo, las restricciones de luz, calefacción y agua potable son casi permanentes, una vez desbordada la capacidad ucraniana de reparar o rehabilitar los sistemas dañados. Con tal estrategia de degradación progresiva de las condiciones de vida y de la potencia industrial ucranianas, Moscú trata de dar réplica a la occidental de sanciones políticas, económicas y comerciales (EE. UU. lleva gastados 50.000 millones de dólares en ayuda a Ucrania, y la UE tiene en trámite de aprobación el noveno paquete de sanciones a Rusia ). Asimismo, el Kremlin trata de alcanzar otros dos efectos simultáneos asociados. Por un lado, debilitar la moral tanto de la población como de los combatientes ucranianos, que ven cómo las infraestructuras de su país van depauperándose, sin perspectiva de mejora por muchos años. Y, por el otro, fomentar y ampliar el flujo de refugiados hacia los países de la UE (solo en Alemania ya alcanzan 1,2 millones los refugiados ucranianos), atizando el cansancio de las sociedades occidentales por una costosa guerra ―un saco sin fondo―, de final imprevisible. En todo caso, la urgente petición, este lunes, de Zelenski a los líderes del G-7 (reunidos telemáticamente) de un superior esfuerzo cualitativo y cuantitativo en su ayuda militar a Ucrania, anuncia no solo el proseguimiento de las operaciones sino también su recrudecimiento, con renovado afán, tras los rigores invernales. SOBRE EL AUTOR PEDRO PITARCH El autor es teniente general retirado del Ejército de Tierra. Fue jefe del Eurocuerpo y de la Fuerza Terrestre y director general de Política de Defensa en el Gobierno de Zapatero. Ocupó la jefatura de la División de Estrategia y Cooperación Militar del Estado Mayor de la Defensa, así como de la División de Logística del Mando Supremo de la OTAN.