El hielo cruje bajo las ruedas del coche camino de Clive, un suburbio de Des Moines , la principal ciudad de Iowa. En su escuela de primaria se celebra uno de los 1.657 caucus donde empieza a dibujarse el camino para ser presidente de EE.UU. El orgullo local de Iowa es tener ese papel sorprendente y desmesurado: poco más de cien mil almas -ese es el número de vecinos que fueron este lunes a los caucus-, esparcidos en llanuras congeladas del Medio Oeste donde casi nunca pasa nada, en un país de 320 millones de habitantes, que impulsan o sepultan a los aspirantes a ser comandante en jefe de la primera potencia mundial. Noticia Relacionada video-noticia No Trump gana los… Ver Más
