El enfrentamiento entre Alba Carrillo y Omar Montes ha subido varios peldaños. Lo que comenzó como una crítica televisiva por la pensión del hijo mayor del cantante ha terminado convirtiéndose en un cruce de acusaciones sobre el pasado de la presentadora.
Carrillo cuestionó en El sótano club que Montes plantease destinar 3.000 euros mensuales a un fondo para su hijo hasta que cumpliese 18 años en lugar de entregar los 2.000 euros establecidos para su manutención. La presentadora defendió que criar a un menor implica afrontar gastos cotidianos y llegó a llamar “cabezabuque” al artista, expresión que posteriormente reconoció que no había sido acertada.
Montes respondió a través de sus redes sociales y llevó la discusión hacia un terreno mucho más personal. El cantante aseguró conocer a Carrillo desde la época en la que trabajaba como seguridad en una discoteca y lanzó varias insinuaciones sobre sus relaciones y su manera de acercarse a determinadas personas, aunque sin concretar hechos ni aportar pruebas.
De la crítica televisiva al conflicto personal
La reacción de Carrillo llegó horas después mediante un comunicado. La televisiva rechazó “rotundamente” las insinuaciones sobre su vida personal y puso el foco precisamente en la falta de pruebas que acompañaban a las palabras del cantante.
“Esas insinuaciones son rotundamente falsas”, sostuvo Carrillo, quien argumentó que se estaban sugiriendo determinadas conductas sin concretarlas y que eso podía perjudicar su honor y su reputación. Al mismo tiempo, admitió que el calificativo utilizado anteriormente contra Montes no había sido apropiado.
Según recoge 20minutos, el origen del choque está en las declaraciones de Montes sobre la pensión de su primogénito. Sin embargo, el intercambio ha terminado alejándose de aquella discusión sobre manutención para convertirse en una disputa pública sobre la vida privada de Carrillo.
El episodio vuelve a mostrar hasta qué punto una discusión televisiva puede transformarse rápidamente en un conflicto personal amplificado por las redes sociales. Por ahora, Carrillo ha trazado una línea clara: reconoce el exceso de su insulto, pero niega las insinuaciones de Montes y reclama que no se presenten como hechos afirmaciones que, según sostiene, carecen de pruebas. @mundiario
