Carlos Alcaraz se encuentra en una fase avanzada, pero todavía prudente de su recuperación, y aunque ya ha vuelto a golpear la pelota con la mano derecha —un paso decisivo tras más de dos meses y medio de baja— no existe aún una fecha oficial para su regreso a la competición. Todas las fuentes coinciden en que su evolución es positiva, pero también en que su entorno y el propio jugador no quieren acelerar los plazos bajo ningún concepto.
A día de hoy, lo único claro es que Alcaraz ha completado las primeras etapas de recuperación: reposo absoluto, férula inmovilizadora, renuncia a toda la gira de tierra y posteriormente a la de hierba, incluyendo Queen’s y Wimbledon. Durante semanas solo entrenó con la mano izquierda, manteniendo actividad física sin comprometer la muñeca lesionada. Ahora, por fin, ha vuelto a golpear con la derecha, aunque de manera suave y controlada, lo que indica que la articulación empieza a responder.
El problema es que este avance, aunque ilusionante, no permite todavía fijar una fecha de reaparición. Su equipo médico insiste en que la muñeca es una zona extremadamente delicada para un tenista y que una mala recuperación podría comprometer su carrera, como ya ocurrió con otros jugadores. Por eso, la hoja de ruta es estricta: primero golpeos suaves con la derecha, luego incremento progresivo de intensidad, después sesiones de máxima carga y solo entonces la decisión sobre volver a competir. Hasta que no complete ese proceso sin dolor, cualquier previsión es prematura.
En cuanto a los torneos, las especulaciones apuntan a la gira americana de pista dura como objetivo natural. Algunos medios mencionan la posibilidad de reaparecer en los Masters 1000 de Canadá o Cincinnati, lo que permitiría llegar con rodaje al US Open, donde defiende 2.000 puntos. Sin embargo, ninguna de estas opciones está confirmada y su entorno recalca que no se correrán riesgos: si la muñeca no responde al cien por cien, no jugará.
Lo que sí es seguro es que no estará en Wimbledon y que su ausencia ha modificado por completo el panorama del circuito en esta parte de la temporada. Mientras tanto, Alcaraz continúa entrenando, compartiendo vídeos que muestran su progresión y manteniendo la cautela que le exigen los médicos. La recuperación “va por buen camino”, pero la gran prueba —golpear con normalidad, sin dolor y con plena confianza— aún no ha llegado.
Aunque Alcaraz ya ha dado el paso más importante desde su lesión y su evolución invita al optimismo, no hay una fecha prevista para su regreso. Las opciones más probables, si todo continúa bien, se sitúan en agosto durante la gira americana, pero dependerá exclusivamente de sus sensaciones y de la respuesta de la muñeca en las próximas semanas.
Alcaraz avanza en su recuperación y aunque ya ha vuelto a golpear la pelota con la mano derecha después de más de dos meses y medio de baja, todavía no existe una fecha oficial para su regreso a la competición porque su equipo médico y el propio jugador insisten en que no se acelerará ningún plazo, ya que la muñeca es una articulación extremadamente delicada para un tenista y cualquier precipitación podría comprometer su futuro.
Ha completado las primeras fases de rehabilitación, desde el reposo absoluto y la inmovilización hasta los entrenamientos únicamente con la mano izquierda, manteniendo la forma física sin poner en riesgo la zona lesionada, y ahora por fin ha comenzado a golpear con la derecha de manera suave y controlada, un paso que invita al optimismo pero que no permite todavía fijar una fecha concreta de reaparición porque antes debe superar sin dolor los golpes de intensidad media, luego los de máxima carga y finalmente sesiones completas de juego real, y solo cuando todo eso esté superado se decidirá si vuelve a competir.
En cuanto a los torneos, las previsiones más razonables apuntan a agosto, coincidiendo con la gira norteamericana de pista dura, que sería el primer tramo competitivo lógico tras perderse la gira de hierba y que además le permitiría llegar con algo de ritmo al US Open, donde defiende una gran cantidad de puntos, pero aun así su entorno recalca que no habrá regreso si la muñeca no está perfecta y que cualquier molestia en las próximas semanas retrasaría la vuelta sin dudarlo.
Lo único seguro es que no estará en Wimbledon y que su ausencia ha modificado el panorama del circuito en esta parte de la temporada, mientras él continúa entrenando, compartiendo vídeos que muestran su progresión y manteniendo la cautela que le exigen los médicos, porque, aunque la recuperación va por buen camino, la verdadera prueba —golpear con normalidad, sin dolor y con plena confianza— aún no ha llegado y será determinante para saber si agosto será realmente su momento de regresar. Estas cosas suceden y en el deporte de élite la paciencia es tan importante como el talento. @mundiario
