Carlos Alcaraz ha pisado con paso firme el cemento del Masters 1000 de París, un escenario donde tradicionalmente no ha encontrado su mejor versión debido al desgaste acumulado del tramo final de temporada.
Tras proclamarse campeón en el torneo bajo techo de Viena y superar un periodo de inactividad por lesión, el murciano se ha presentado en La Défense Arena con el claro objetivo de tomarse la revancha deportiva.
En su estreno de la edición de 2026, el tenista español superó al estadounidense Alex Michelsen por un ajustado 7-6(4) y 6-3 en un encuentro que se prolongó durante una hora y cuarenta y uno minutos. Las condiciones de la pista, notablemente más rápidas que en la cita austriaca, exigieron una rápida adaptación táctica por parte del jugador nacional, que disputaba además su primer partido oficial sobre la central.
El primer parcial reflejó la igualdad sobre la pista y la resistencia inicial del joven tenista norteamericano. Tras intercambiarse las primeras roturas de servicio en el ecuador del set, el marcador desembocó en un tie-break donde Michelsen llegó a tomar una ventaja de 1-4.
Fue en ese momento crítico cuando Alcaraz desplegó su mejor repertorio técnico, encadenando un parcial demoledor de seis puntos consecutivos cimentado en la potencia de su derecha y en una ristra de golpes inverosímiles que desesperaron por completo a su rival.
Solidez en la segunda manga y próximo duelo ante Berrettini
Con la ventaja moral adquirida tras adjudicarse la muerte súbita, el segundo parcial mantuvo una dinámica de máxima exigencia. Michelsen intentó cambiar la inercia del choque, obligando al español a levantar una peligrosa situación de rotura adversa cuando el electrónico señalaba un apretado 4-3 favorable al murciano.
Lejos de venirse abajo, Alcaraz dio un paso al frente en el tramo decisivo del enfrentamiento, rompiendo el saque de su oponente y encadenando los últimos tres juegos del partido para cerrar el pase a la siguiente ronda con autoridad.
Este jueves, el español afrontará un test de máxima exigencia en el segundo turno de la tarde frente al italiano Matteo Berrettini. El transalpino accedió a la siguiente fase tras derrotar al local Ugo Humbert, ahorrándole a Alcaraz un duelo de alta tensión ante un jugador francés arropado por una grada especialmente calurosa.
El cara a cara histórico entre ambos contendientes refleja una ventaja favorable al español de tres victorias en cuatro precedentes, aunque no cruzan sus trayectorias sobre el circuito profesional desde el torneo de Wimbledon en 2023.
La frescura mental y física adquirida gracias al parón anterior se erige como el principal aval de un Alcaraz decidido a dejar huella definitiva en un torneo que históricamente se le ha resistido en comparación con sus triunfos en el resto de la élite mundial. @mundiario
