Alcaraz vence a Royer y evita el tercer set con remontada épica en modo gigante

Carlos Alcaraz superó a Valentin Royer por 6-2 y 7-5 en Doha y confirmó que su tenis no vive solo del brillo, sino también del oficio. El primer set fue una autopista: ruptura temprana, ritmo alto y esa sensación de control que convierte la Central en territorio propio cuando el murciano manda con el revés.

La historia cambió en la segunda manga, donde Royer se soltó, subió la agresividad y llegó a colocarse 2-5 arriba. El francés dejó claro por qué llegaba con confianza: saque firme, valentía en los intercambios y una lectura inteligente para incomodar a un Alcaraz que, por momentos, defendía a la carrera.

Ahí apareció el Alcaraz más valioso, el que no necesita que el partido sea cómodo para ganarlo. Encadenó cinco juegos consecutivos, apretó con el resto, sostuvo su saque sin temblar y giró el set como se giran los partidos grandes: con cabeza fría y piernas rápidas, sin dramatizar el guion.

El triunfo deja una conclusión clara: el número uno no solo impone golpes, también impone personalidad. Doha es un torneo que castiga la desconexión, y Alcaraz entendió que el día que el rival se crece no toca discutir con el viento, toca trabajar cada punto hasta que el marcador vuelva a respirar a tu favor.

En cuartos le espera Karen Khachanov, un duelo de otra densidad, con el ruso midiendo a Alcaraz en potencia, saque y paciencia. Si el murciano quiere seguir avanzando, necesitará repetir lo que le sostuvo ante Royer: controlar el primer golpe, ganar metros con el resto y convertir los momentos incómodos en gasolina. @mundiario