Arabia Saudí cierra el oleoducto que le permitía esquivar Ormuz: así afecta al petróleo mundial

El incidente adquiere una dimensión mayor por el momento en el que se produce. Con Ormuz cerrado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, el reino saudí había convertido el oleoducto Este-Oeste en una vía esencial para mantener parte de sus exportaciones internacionales sin depender de las rutas marítimas del golfo Pérsico.

La infraestructura conecta los grandes yacimientos petrolíferos del este de Arabia Saudí con Yanbu, en la costa del mar Rojo. Desde allí, el crudo puede dirigirse hacia los mercados internacionales evitando el paso por uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial.

Su cierre preventivo supone, por tanto, algo más que una interrupción técnica. Reduce de forma inmediata el margen de maniobra de Riad en un escenario en el que las alternativas para sacar petróleo del golfo ya están sometidas a una enorme presión.

El Ministerio de Energía saudí ha informado de varios heridos tras los ataques registrados en las regiones de Riad y Medina. Equipos especializados y servicios de emergencia trabajan para evaluar los daños y garantizar la seguridad de las instalaciones.

Riad evita una escalada con Irak

Pese a la gravedad de los ataques, Arabia Saudí ha optado inicialmente por no responder militarmente. Riad atribuye los lanzamientos a drones procedentes de territorio iraquí y ha decidido conceder al Gobierno de Bagdad margen para actuar.

La decisión tiene una lectura política evidente. Una represalia directa podría abrir un nuevo frente regional en un momento especialmente delicado y convertir a Irak en un escenario adicional de confrontación.

El Ejecutivo saudí ha reclamado a las autoridades iraquíes que impidan que su territorio sea utilizado para atacar al reino o a otros países vecinos. Al mismo tiempo, ha dejado claro que se reserva el derecho a adoptar las medidas que considere necesarias para proteger sus instalaciones y a su población.

Bagdad, por su parte, ha condenado los ataques y ha anunciado una investigación para identificar a la milicia responsable y a quienes pudieran respaldarla.

El petróleo vuelve a quedar expuesto

El principal riesgo ahora no es únicamente cuánto tiempo permanecerá cerrado el oleoducto, sino qué ocurrirá si este tipo de ataques se convierte en una práctica recurrente.

La capacidad de transportar hasta cinco millones de barriles diarios convierte al Este-Oeste en una pieza crítica de la estrategia energética saudí. Si la infraestructura permanece fuera de servicio, el reino pierde una parte importante de la capacidad que había ganado para reducir su dependencia de Ormuz.

El episodio demuestra así hasta qué punto la guerra ha ampliado el mapa de riesgos del petróleo. Ya no basta con vigilar las rutas marítimas: también las infraestructuras terrestres que permiten esquivarlas se han convertido en objetivos estratégicos.

Y mientras Arabia Saudí intenta evitar una escalada con Irak, cada nuevo ataque aumenta la presión sobre un mercado mundial que ya afronta una de las mayores amenazas logísticas de los últimos años. @mundiario