San Mamés volvió a erigirse en un territorio hostil para el Atlético de Madrid. El Athletic Club firmó una actuación soberbia para arrollar por 3-0 al conjunto de Diego Pablo Simeone en una tarde donde los leones salieron dispuestos a devorar a su rival. Los rojiblancos madrileños, que únicamente mostraron criterio durante la primera mitad, terminaron completamente desarmados ante la agresividad y el vértigo del equipo de Edin Terzic.
El choque arrancó con alternativas y un ritmo altísimo sobre el césped bilbaíno. Lee Kang-in avisó muy pronto para los visitantes al romper a Yuri Berchiche por banda y sacar un disparo cruzado que se estrelló contra la base del poste antes de pasearse por toda la línea de gol. La acción sirvió para certificar las intenciones iniciales del Atlético, que salía tocando con criterio desde atrás bajo la batuta del danés Morten Hjulmand.
La respuesta de los locales no se hizo esperar. Un Athletic muy vertical exigió al máximo a Jan Oblak, especialmente con un zurdazo de Oihan Sancet que tocó el lateral de la red. El tramo final del primer acto estuvo marcado por el calor sofocante en Bilbao y el parón tras una dura colisión sobre Yeray Álvarez, además de un disparo de Pablo Barrios que volvió a encontrarse con la madera antes de encarar el túnel de vestuarios.
Sin embargo, toda la compostura del Atlético se desvaneció al regreso del descanso. Los futbolistas colchoneros saltaron al campo completamente dormidos y el Athletic castigó esa desconexión de forma letal. Apenas al primer minuto del segundo tiempo, una combinación entre los hermanos Williams terminó con un disparo mordido de Iñaki que Nico Williams empujó de cabeza a la red para inaugurar el marcador.
Sin tiempo para encajar la primera estocada, el conjunto bilbaíno asestó el segundo golpe catorce segundos después. Nico recuperó en campo rival, conectó con su hermano Iñaki y este habilitó a Robert Navarro, quien recortó con categoría a Alejandro Grimaldo antes de superar a Oblak con un remate ajustado a media altura, desatando la euforia en las gradas de San Mamés.
Reaparición de Julián y sentencia final de Sancet
Ante el preocupante desplome de su equipo, Diego Simeone decidió mover ficha de inmediato con un quiebro táctico drástico, dando entrada a cuatro futbolistas de una sola vez: Cuti Romero, Arnau Ortiz, Koke Resurrección y Julián Alvarez. El ingreso de la Araña dio un soplo de aire fresco a la delantera colchonera, rozando el descuento con un rápido giro en el área cuyo remate de zurda exigió una intervención providencial de Unai Simón junto a la cepa del poste.
Ese chispazo aislado del ariete argentino representó la única amago de respuesta por parte de un Atlético carente de ideas, batido en los duelos individuales y desbordado en todas las parcelas del campo. La rueda de sustituciones no bastó para aplacar el ritmo vertiginoso del Athletic Club, que sostuvo un férreo control defensivo bajo el liderazgo de Aymeric Laporte para neutralizar cualquier conato de remontada visitante.
El premio a la insistencia bilbaína terminó de abrochar una tarde redonda al borde del tiempo reglamentario. Un nuevo envío profundo nacido en las botas de Iñaki Williams provocó un despeje defectuoso de Johnny Cardoso, dejando el balón suelto en la frontal para que Oihan Sancet fusilara por tercera vez a Jan Oblak y sellara el definitivo 3-0.
El pitido final confirmó la contundente exhibición del conjunto vasco y expuso las severas grietas de la escuadra madrileña justo antes de afrontar su exigente choque europeo frente al Liverpool. Mientras la plantilla dirigida por Edin Terzic festejó un triunfo de enorme prestigio en San Mamés, la expedición colchonera se retiró magullada de territorio leonés con la obligación imperiosa de corregir el rumbo a la mayor brevedad.
Este duro revés en Bilbao deja al proyecto rojiblanco en una posición delicada y reabre las dudas sobre la capacidad del armario colchonero para competir al más alto nivel. La falta de contundencia en las áreas y la desconexión colectiva se convierten en una amenaza real antes de la cita continental, donde el grupo de Simeone requerirá una metamorfosis inmediata para no encadenar otro tropiezo de consecuencias mayores. @mundiario
