Bellingham no es el único peligro: España no debe olvidarse de Anthony Gordon

Aunque todavía resta más de una semana para que los calendarios marquen el esperado 15 de octubre, el ecosistema del fútbol continental tiene fijada la vista en el gran plato fuerte del otoño internacional: el nuevo asalto directo entre España e Inglaterra en la Nations League. El choque que medirá a las dos potencias más dominantes de Europa ya calienta motores entre bastidores, y en las filas de los Three Lions las sensaciones no pueden ser más boyantes tras despejar cualquier síntoma de duda en su juego ofensivo.

En el centro de esa metamorfosis competitiva emerge con fuerza incontestable el nombre de Anthony Gordon. Thomas Tuchel no escatimó elogios hacia el extremo en sus comparecencias más recientes, destacando el salto de calidad individual que viene protagonizando sobre el verde.

Los registros estadísticos avalan con rotundidad el protagonismo del futbolista culé en esta ventana Fifa : titular indiscutible en los tres compromisos disputados hasta la fecha y autor de un gol en cada una de esas citas, erigiéndose en un puñal letal por el costado izquierdo.

El seleccionador teutón puso un énfasis especial en el cambio de mentalidad y la soltura táctica que el atacante exhibe en cada posesión. «Juega con mucha más agresividad y confianza. Veo a un jugador con mayor convicción y seguridad, que mantiene su potencia física y su capacidad para romper la línea defensiva. Está rindiendo a un nivel altísimo; sin duda ha alcanzado otro nivel y ha subido una marcha más. Se le ve muy seguro de sí mismo y ha sido muy decisivo en los tres partidos», desgranó Tuchel en sala de prensa tras el arrollador 0-7 endosado a Croacia.

Las valoraciones del estratega alemán ratifican el estatus de pieza imprescindible que Gordon ha consolidado en el esquema británico. Su desequilibrio en carrera y su mordiente en los metros finales han servido además para reivindicar su figura tras un pasado donde sintió que la opinión pública británica no valoraba debidamente su inteligencia posicional. Hoy, amparado por un sistema que premia las transiciones supersónicas y el vértigo exterior, el atacante despliega su versión más autoritaria.

Chequia como último ensayo y el retorno a la disciplina culé

El horizonte inmediato de Inglaterra contempla un último compromiso clasificatorio antes de dar carpetazo a esta prolongada ventana internacional. El combinado de Tuchel se medirá este martes a la República Checa en un duelo que servirá para consolidar los automatismos del bloque y permitir que Gordon intente prolongar su idilio con la red. De mantener esta inercia realizadora, el extremo llegará a la batalla definitiva por el liderato de grupo frente a la campeona del mundo con el depósito anímico al máximo.

Una vez superado el envite ante los checos, el futbolista pondrá rumbo de regreso a la Ciudad Condal para reintegrarse a la disciplina del FC Barcelona. En Can Barça se frotan las manos ante el estado de gracia que exhibe su atacante, quien regresará a las órdenes de Hansi Flick con ritmo de competición óptimo y la puntería afinada para encarar los retos venideros del campeonato liguero y la Champions League.

La madurez exhibida por el inglés supone además un alivio estratégico para su club, que encuentra en él a un elemento desatascador capaz de asumir responsabilidades en momentos de máxima presión. Su entendimiento sobre el césped con socios de vanguardia y su capacidad para alternar el desborde exterior con diagonales hacia el corazón del área ofrecen una baraja de recursos incalculable para cualquier pizarra de élite.

En la concentración inglesa ya se respira la expectación por lo que vendrá a mediados de mes. Tuchel ha conseguido que los suyos pasen página tras los tropiezos previos, apoyándose en la voracidad de Kane, el dinamismo de Bellingham y el descaro vertical de un Gordon desatado. Si Chequia no altera los planes, los Three Lions desembarcarán en territorio español dispuestos a cobrarse la revancha deportiva y pelear la cima continental sin complejos.

La metamorfosis de Anthony Gordon confirma que el talento respaldado por la confianza de su entrenador no conoce límites. Con tres dianas consecutivas en el bolsillo y los halagos de Tuchel resonando en la prensa europea, el atacante se prepara para sellar la ventana con nota alta antes de subirse al avión que le devuelva a Barcelona, consagrado como una de las sensaciones absolutas del parón de selecciones. @mundiario